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Muchos se preguntan: ¿cómo descubro la voluntad del Señor? Presentamos un testimonio de como encontrarla. Criada en el barrio Cuchillas de Corozal, Mariette es la segunda de tres hijas.  A sus 14 años se enfrenta al fallecimiento de su padre, un policía apreciado en su pueblo por la firmeza de sus valores. Este acontecimiento, trastocó su afectividad sin darse cuenta: “Comencé a mendigar amor desde muy joven. Tuve un novio en la adolescencia que llegó a decirme que si no era de él no sería de nadie. Fue mi madre quien me salvó de esa relación cuando me explicó porque esa relación no era correcta. Obedecí y escuché las sugerencias de ella y lo dejé. Gracias a esa obediencia me salvé de ser otra mujer asesinada a manos de su novio, pues eso fue lo que le sucedió a su próxima novia antes de que él terminara con su propia vida también”. Mariette asegura que las oraciones de su abuelo materno, su abuela y su madre fueron el escudo protector ante esa maldad.

En el Recinto Universitario de Mayagüez conoce al padre de sus hijos. Se consideraba una católica de domingo y su novio no tenía la menor intención de iniciar su proceso de confirmación para luego casarse. En resumen, ninguno de los dos estaba buscando la voluntad de Dios en sus vidas, sino ejecutar el plan que dicta la sociedad: graduarse de universidad, conseguir un buen trabajo, casarse, comprar una casa y tener hijos. Sin embargo, la voluntad de Dios era otra.  

Luego de cinco años de casada, un matrimonio en dificultades y buscando quedar embarazada, Mariette recurre a la oración y comienza una Novena a la Virgen Milagrosa. Para este tiempo su alma anhelaba regresar a ser lectora en las misas y participar de alguna comunidad parroquial.  También, recordaba lo bien que se sentía cuando participó activamente en su iglesia en su juventud. Logra embarazarse y da a luz a sus amados hijos, pero se da cuenta de que esto no salva su matrimonio. Su añoranza por las cosas de la iglesia sigue creciendo hasta llevarla a comenzar un proceso de oración profunda donde, además, busco la ayuda de un Director Espiritual. Luego, participó sola de la Escuela de Evangelización San Andrés, experiencia que la ayudo en su formación.

Recuerda como punto de conversión encontrarse en una misa exequial y ver que ninguno de los presentes comulgó. “Sentí un profundo dolor y pensé: Señor, nadie te recibe. Esas personas no tenían idea de que el Dios vivo y real estaba presente en la Eucaristía, pero yo sí. Entendí que no quería hacer nada que me alejara de la Eucaristía”, indicó Sánchez Santiago. Vinieron años difíciles, su matrimonio finalizó en divorcio y fue entonces que la voluntad de Dios se reveló contundentemente.  

A través de un sueño el Señor le preguntó: “Te invito a ser Cirineo, te atreves”. Luego de un proceso de discernimiento y confirmación, comenzó a trabajar en la fundación de la Comunidad Cirinea, un grupo que apoya a padres y madres divorciados o solteros a encontrar la mejor manera de manejar la situación que están viviendo, poniendo como prioridad la paz y el bienestar de los hijos. Desde el 2017 esta comunidad ofrece retiros y apoyo para ayudar a sanar relaciones quebradas, reaccionando siempre desde el amor y nunca desde la herida. Para saber sobre la Comunidad Cirinea busque la continuación a esta entrevista en una próxima edición.

Vivian Rivera Colón

Para El Visitante