¡Viva Jesús Sacramentado, viva y que por todos sea amado! Palabras solemnes que meditamos al presente cuando estamos ante la presencia del mismo Jesús en el Cuerpo de Cristo. Estar ante su presencia y contemplarlo, es el mayor regalo de sanación, amor y consuelo que experimentamos en el plano terrenal. Ciertamente, en Semana Santa, toma más poder el significado que tiene para cada uno de los laicos el estar ante sus pies.
El Cuerpo de Cristo y la solemnidad que lo rodea, nos hace sentir más especiales, como un niño que va de la mano de su Padre. Hoy Jueves Santo, podemos meditar y percatarnos que cada todos los hechos que ocurrieron ese gran día, giran alrededor de la Eucaristía.
En este día tan especial, conmemoramos de manera especial el inicio del Triduo Pascual, subrayando eventos muy importantes como lo fue el que Jesus instituyera la Última Cena con sus apóstoles, institución de la Eucaristía y el lavatorio de pies como un gesto de servicio y humildad.
La Eucaristía lo es todo para un católico, ya que es el sacramento central de nuestra Iglesia. Por experiencia propia he podido vivir múltiples experiencias hermosas y doy fe que la Eucaristía nos sostiene, nos aviva y nos restaura. Es un gesto de amor contar con la Eucaristía ya que nos recuerda el gran amor que Jesús siente por nosotros y se quedó presente en la misma para ti y para mi.
Es la presencia real de la Sangre, Alma y Divinidad deJesús, bajo las especies del pan y del vino consagrados. Doy fe que son los de los regalos más hermosos que no tienen precio para enriquecer nuestro espíritu. Por otra parte, debemos entender la gran tarea de evangelización que Jesús le confió a sus Apóstoles a través de un mensaje de amor, misericordia y esperanza.
Recuerden que no todos los Apóstoles tenían algunos carismas necesarios para Evangelizar, pero Jesús se los concedió para ablandar los corazones duros . Muchos de nosotros, sentimos que no tenemos algunos dones o carismas, pero eso no importa, solo importa pedirle a Jesús que nos permita ser esos Apóstoles en el mundo que nos ha tocado vivir. ¡Seamos esos Apóstoles!
Agradecemos a Jesús por su humildad y practicar su humanidad en el lavatorio de
pies. ¿Cuántas veces nos hemos sentido como los Apóstoles: sorprendidos de ser recipientes de tan hermoso gesto de amor? Dejemos que Jesús se acerque a nosotros en sus grandes gestos de piedad y consuelo. ¡No se sientan indignos porque a Jesús a pesar de la solemnidad y reverencia que le mostramos, siempre viene al rescate! Nunca duden que Él lo ve todo y entiende nuestro corazón.
Que en la solemnidad de Jueves Santo, meditemos de cerca los hechos ocurridos en este dia y que nos siguen impactando hoy dia en la fe y en nuestro espíritu. Sean bendecidos por la Misericordia de Jesús. ¡Santa Faustina ruega por nosotros!
¡Jesús en ti confío!



