El domingo 24 de noviembre, más de mil jóvenes se reunieron en la Catedral Nuestra Señora de Guadalupe en Ponce para celebrar la Jornada Nacional de la Juventud. Este evento, convocado por el Papa Francisco, se celebra en la Solemnidad de Cristo Rey en años en los que no se lleva a cabo la Jornada Mundial de la Juventud. La actividad se enmarcó en el contexto del Sexto Congreso Americano Misionero (CAM6).
La jornada comenzó con las palabras de bienvenida de Monseñor Tomás González, Obispo responsable de la Pastoral Juvenil, Padre Floyd Mercado, Asesor Nacional, y Ramón Torres, secretario ejecutivo. Expresaron su alegría por ver a la juventud puertorriqueña tan comprometida. El Padre Floyd ofreció una catequesis basada en el mensaje del Papa Francisco, centrada en el lema del encuentro: “Los que esperan en el Señor caminan sin cansarse” (cf. Is 40, 31). En su mensaje, el Papa explicó que la solución al cansancio no es detenerse, sino ponerse en camino como peregrinos de esperanza.
Después de la catequesis, los jóvenes de la Diócesis de Arecibo animaron a todos con la canción “Él te está llamando” de Athenas, resaltando el llamado constante de Dios. Tras la bendición de envío, los participantes comenzaron una peregrinación desde la Catedral hasta el Complejo Deportivo de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico. Fue notable la reacción de las personas que observaban el paso de los jóvenes.
En el Complejo, los jóvenes fueron recibidos por un ministerio musical y otros misioneros del CAM6 que se unieron a la jornada. El Ministerio de Danza Abbanzaré de la Arquidiócesis de San Juan ofreció una presentación artística de alabanza. Luego, se realizaron entrevistas a misioneros que expresaron su gratitud por la acogida en Puerto Rico. El Coro de Niños de Ponce también compartió su talento, deleitando a los presentes con canciones navideñas puertorriqueñas.
La jornada culminó con la Misa de Clausura del CAM6, donde los jóvenes compartieron su entusiasmo y fe renovada. Julianie Vázquez, una joven congresista, compartió: “Participar en la clausura del Congreso, junto con la Jornada Nacional de la Juventud, fue un signo de esperanza para la Iglesia. Esta experiencia renovó mi certeza de que la comunión en la Iglesia nace de corazones jóvenes que arden por Jesucristo.”
Fabiola Rodríguez, otra joven participante, expresó: “Me encantó la actividad, pude compartir con otros jóvenes sobre el valor de la misión. Todos estamos llamados a ser misioneros, y debemos enseñar a los demás sobre el camino del Señor.”
Para la Pastoral Juvenil, esta jornada fue una bendición al poder encontrarse como Iglesia Joven y ser testigos de Cristo, impulsados por el llamado a confiar en Dios y cumplir su misión.



