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No es la flecha, es el indio. Así dicta el refranero para apuntar que la destreza del arquero es la clave. Otra forma de verlo es con el martillo: ¿es herramienta o arma letal? Ya la intuición señala a la intención del albañil en faena o del asesino al asecho. Para los dulceros es el postre azucarado de sabor tropical y apariencia colorida. ¿Hace daño las calorías en tres dígitos? Bueno, dependerá de la cucharita o el cucharón. Todos los caminos conducen no tanto al objeto, sino al sujeto sus intenciones. Lo mismo sucede con la moneda, el saco de viandas del jíbaro, los billetes grandes actuales o los números en las cuentas de banco. Dios, omnipresente, omnipotente y omnisciente, ve la intención del corazón. También ve la autoridad del estado que acuña la moneda, pero esa es arena de otro costal. Esto se trata de la rectitud de la intención del corazón.

Si el dinero es para sostener el hogar y cumplir con las responsabilidades mediante el trabajo digno, bendita intención. Si se usa para las obras de misericordia, bendita intención. ¿Si el dinero esclaviza o se usa para esclavizar? ¿Si el dinero se utiliza para intenciones confusas, excesos, lujos exorbitantes, extorción, corrupción, delitos y todos los males que doblegan el mañana borincano? ¿Si por avaricia algunos empeñan el futuro del planeta destruyendo el ambiente? Ese exceso, ese desorden, esa hambre insaciable, ese extremismo sin sentido es el mismo que convierte a la política en politiquería y la religión en un pretexto para atacar al prójimo en vez de amarlo. Habría que preguntar a los que usan la política y religión como punta de lanza, ¿con violencia se crea un mundo mejor? Sobre la imposición ya varios pontífices se han pronunciado sobre esto y queda claro que la fe se propone amorosamente a sabiendas de que el Espíritu obra sutil y misteriosamente.

Falta la leccio de prudencia, de balance sosegado y de rectitud de intención en el batey ante la vorágine apocalíptica de excesos que desembocan en las noticias que acaparan la atención nacional y dejan sabor a perplejidad. No sea que la orden del día y el modus operandide la intención sea la torpeza, el crimen, la negligencia o el escándalo. Los promotores de la fe, la paz y el bien son acallados por tanta comercialización, violencia, sensualidad, el materialismo y muchos otros. El gran Zaba lo resumía sutilmente al decir: ¡Qué gustos! y estas christmas sosas. Sobre la rectitud de intención solo subrayar que “donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón” (Mt 6, 21). Por ello, hay que elevar la mirada a lo trascendental, a la patria celestial y apartarse de lo material, desprenderse de las riquezas.

Enrique I. López López

e.lopez@elvisitantepr.com 

Twitter: @Enrique_LopezEV

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