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La Iglesia está compuesto por los que viven en la tierra y por la iglesia triunfante, que son los que se han adelantado en el camino hacia el Reino de los Cielos. La “iglesia sufriente” son los que permanecen en el purgatorio hasta que logran pasar al estado celestial. La fiesta de todos los fieles difuntos tiene fecha fija, celebrándose todos los años el 2 de noviembre. Sin embargo, al hablar de este tema, muchos se preguntan: ¿qué sucede al final de la vida? ¿Qué debemos hacer los vivos por los muertos?

El Diácono Enrique Resto Vargas, de Servicios Funerarios Católicos (SFC), dialogó con El Visitante sobre la conmemoración de todos los fieles difuntos que se celebra en la Iglesia y el por qué debemos rezar por quienes han pasado a morar con el Señor. En primer lugar, Resto Vargas comentó que una vez morimos pasamos a un estado de “transe” rumbo a la etapa celestial, donde nos encontraremos con Dios y todos los santos. Sin embargo, “el purgatorio existe”. En palabras sencillas, es donde “el alma descansa” y por ella rezamos quienes aún vivimos para que sea llevada al Cielo. A modo de ejemplo, comparó el purgatorio con las cárceles, donde los reos se rehabilitan para reinsertarse en la sociedad. El purgatorio es ese espacio de preparación para entrar al Cielo. 

Así como existe el cielo y el purgatorio, también “existe el infierno”, que no necesariamente es un lugar físico con llamas y calderas, sino un estado a donde se dirigen las almas que no se han purificado ni han estado en gracia con Dios durante su vida terrenal. 

Por otra parte, Luis Enrique Ramos Zapata, también de SFC añadió que, nuestra misión como miembros de la Iglesia es dar sepultura y rezar por quienes han fallecido. Precisamente, esto se incluye entre las obras de misericordia corporales y espirituales: “enterrar a los difuntos” y “rezar a Dios por los vivos y difuntos”. A estas se le añade “consolar al afligido”, que aunque no está directamente relacionada con los difuntos, tiene que ver la necesidad de consuelo hacia los familiares de ese difunto. 

¿Qué hacer con el cadáver? 

Dar cristiana sepultura a un ser querido es un derecho moral que todo cristiano tiene. Esto puede ser en cuerpo completo o cremado, según permite la Iglesia. Contrario a lo que se pensaba en el pasado, la Iglesia establece –aclaró Resto Vargas– que la incineración del cuerpo “no toca el alma de la persona” ya fallecida. Enrique recalcó que ni la Iglesia ni las autoridades en Puerto Rico recomiendan o permiten la disposición de las cenizas en el mar o la naturaleza, por ejemplo. Mucho menos la Iglesia indica que las cenizas pueden permanecer en los hogares o ser enterradas en lugares no aptos. Más bien, los restos deben ser llevados a un mausoleo o columbario, municipal o privado.  

¿Rezamos? 

La Iglesia siempre ha hecho el llamado y la invitación a recordar en la oración a los fieles difuntos. Por eso el propósito de la fiesta que se celebra cada 2 de noviembre. En este día, la Iglesia Universal celebra la Santa Misa en memoria de todos los bautizados fallecidos que esperan algún resucitar con Cristo, un hecho de esperanza para todos los católicos. Además, un sinnúmero de actividades son realizadas en el mundo para rezar por el alma de cada fallecido. 

Por su parte, la Pastoral Juvenil de la Arquidiócesis de San Juan, y gracias al apadrinamiento de SFC, realizan todos los años lo que han llamado “Misión Esperanza” para rezar por los fieles difuntos en el día de su conmemoración. “El arzobispo de San Juan, Puerto Rico exhorta a los jóvenes católicos a participar como Misioneros de Esperanza”, publicaron en sus redes sociales. Esta actividad se lleva a cabo desde el 2019. El propósito es que “los jóvenes católicos pueden mantener viva la tradición de la iglesia, que pide orar por los fieles difuntos, además de ser signos de consuelo y esperanza para las familias”. 

Este año, jóvenes de distintas áreas de la Arquidiócesis se darán cita el 2 de noviembre en algunos cementerios en Bayamón, Guaynabo, San Juan y Toa Baja para acompañar a las familias que visiten los panteones de sus seres queridos. Rezarán la oración del Papa Francisco por los difuntos junto a los familiares y luego tomarán registro de los nombres de los fallecidos para ofrecer una Misa por ellos que se realizará el sábado 4 de noviembre en la Catedral de San Juan Bautista en el Viejo San Juan, comenzando con el Santo Rosario a las 5:00 p.m. De igual forma, se compartirá un material formativo a los asistentes como acto catequético sobre el tema. Tanto la Arquidiócesis como Servicios Funerarios Católicos invita a jóvenes y adultos a unirse a estas actividades pautadas para el inicio del mes de noviembre para “rezar e iluminar el camino hacia el Padre”, como expresa el lema para este año. 

SFC es una entidad eclesial que brinda servicios de acompañamiento a familiares de difuntos, así como todos los servicios completos de funeraria y cementerio. También ofrecen charlas, orientaciones y material catequético sobre el proceso antes, durante y luego de una pérdida. Para más información: (787) 919-0099 o www.sfcpr.org

Jorge L. Rodríguez Guzmán  

j.rodriguez@elvisitantepr.com  

Twitter: jrodriguezev  

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