¡En su gran misericordia, Jesús, se desvive a manos llenas por brindarnos y regalarnos la misericordia y los regalos espirituales que tiene para cada uno de nosotros! Cada mañana, se renueva la misericordia del Señor y con ella el compromiso de amor eterno que Él propio Jesús hizo por la humanidad al entregar su vida por  nosotros. Así que aprovechemos este nuevo año 2024, para creer firmemente que este año su misericordia será más que renovadas. ¡Grande es su fidelidad! Mi mayor deseo es que las almas Te conozcan, que sepan que eres su eterna felicidad, que crean en Tu bondad y que alaben Tu infinita misericordia (Diario, 305). 

Las bondades y el amor de Jesús no caducan porque su promesa hacia sus hijos e hijas es infinita. De la misma manera que en nuestra vida terrenal hacemos nuestras resoluciones de las múltiples promesas, ¿por qué no hacer lo mismo con las promesas espirituales? Es tiempo de dejar atrás lo que a Jesús no le agrada de nosotros. Por ejemplo: hacer con más frecuencia un examen de conciencia, meditar en qué nos aleja de esas bondades que Él nos desea regalar, comprometernos a retomar los Sacramentos nuevamente, hacer un pacto firme de acercarnos más a Él ya sea por la oración o alabanza, leer el Evangelio y reconciliarnos con nosotros mismos para luego reconciliarnos con el prójimo y ser honestos con nosotros mismos. Además, si necesitamos guía espiritual, buscarla. Jesús tiene muchos seres especiales en la Tierra, como los sacerdotes, que nos pueden asistir en encaminarnos y superar nuestros quebrantos y debilidades.  

Una de las importantes resoluciones sería colocar todo nuestro esfuerzo en comenzar el 2024 haciendo la voluntad de Dios. En la oración no debemos obligar a Dios que nos dé lo que queremos nosotros, sino que, más bien, debemos someternos a su santa voluntad (Diario, 1525). Si, haciendo la voluntad de Dios, aunque no la comprendamos del todo y no sepamos exactamente hacia qué dirección dirigirnos, siempre fijemos la mirada en Él que nos dirigirá. ¡No tengamos miedo de su voluntad, sus planes son mejores que los de nosotros! No pongamos resistencia, si nos colocamos ataduras o nos cruzamos de brazos, Jesús no podrá renovar sus Misericordias todas las mañanas. ¡Dejemos que, en entera confianza en este 2024, se haga su voluntad! Si logramos abrir la puerta del corazón, podemos mejorar como hijos de Dios y podemos llevar su mensaje de Misericordia a los demás. Oh, qué ardiente es mi deseo de que cada alma glorifique Tu misericordia. (…) Yo sé bien, oh Jesús, que debo hablar a las almas de Tu bondad, de Tu inconcebible misericordia (Diario 598). 

Todas las mañanas cuando me levanto, pienso detenidamente, como una niña pequeña, ¿qué tendrá Jesús para mi hoy? El dejarme sorprender, es un acto de confianza con nuestro Padre. ¿Por qué no intentan lo mismo y se dejan sorprender? De repente oí una voz interior clara y fuerte: Todo lo que dices sobre Mi bondad es verdad y no hay expresiones suficientes para exaltar Mi bondad (Diario 359). Les invito hacer lo mismo, a sacar ese niño (a) interior y abrir nuestro corazón con ternura para trascender en alma y espíritu. Tomemos como una responsabilidad personal y espiritual, practicar dichas resoluciones individualmente y en familia para que sigamos tocando corazones tal y como lo hacía Jesús y hacia crecer más a los demás en Misericordia. Sí, porque la Misericordia de Dios se renueva toda las mañanas. ¡Bendito sea su Santo Nombre y su Santa Bondad! ¡Queden con la paz de Santa Faustina de la Divina Misericordia! 

Dra. Maricelly Santiago Ortiz  

Para El Visitante