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Santa Faustina era una mujer muy especial, no tan solo porque mantenía una estrecha relación de intimidad y comunión con Jesús de la Divina Misericordia desde muy temprana edad, sino porque también aceptaba dócilmente dejarse guiar paso a paso por la Virgen María, Madre de la Misericordia. Faustina tuvo muchas experiencias espirituales únicas que la hacían fortalecerse en la encomienda que la Divina Misericordia le había encomendado. Ella fue privilegiada en experimentar estas experiencias continuamente, sin embargo, pudo presenciar varias apariciones con San José. 

San José, el gran esposo de la Virgen María y padre terrenal de Jesús, tuvo un papel crucial siendo el ángel guardián de la Sagrada Familia. El Papa Francisco se refiere a él como un hombre de “proclamación silenciosa” que escuchaba silentemente a Dios, ya que San José era un hombre que se preocupaba para que el amor y la fe no faltaran en su familia, hermoso por demás su papel en la vida de Jesús y María. Cabe destacar, que en el Diario de Santa Faustina podemos encontrar hermosas experiencias en donde San José miraba con bondad a Santa Faustina y la encomendaba a rezar en el día a día, sus oraciones, ofreciéndole así su protección especial y apoyarla en la encomienda que Jesús de la Divina Misericordia le había encomendado. 

La primera vez que Santa Faustina experimentó esta experiencia fue el 2 de febrero de 1936: «Al comenzar la Misa, mi corazón se llenó de un silencio y alegría maravillosos. Fue entonces cuando vi a la Virgen María con el Niño Jesús y a San José detrás de ellos. La Madre Bendita me dijo: ‘Toma mi Tesoro más preciado…’ y me entregó al Niño Jesús. Al tomar al Niño en mis brazos, la Virgen María y San José desaparecieron. Me quedé a solas con el Niño Jesús (608)». Que hermosa experiencia mística debió de haber vivido Santa Faustina, viviendo tan de cerca la presencia no solo de San José, sino de María Santísima y tomando a el Niño Jesús en sus manos. Experiencia que llenaba su corazón por completo y le permitía seguir admirando las mismas. 

Santa Faustina tuvo otras 3 hermosas experiencias con San José. Una de ellas fue la Navidad en 1936:  «Durante la Misa de Gallo, la presencia de Dios me atravesó hasta el fondo. Instantes antes de la Elevación (de la Hostia) vi a la Madre de Dios, al Niño Jesús y al bondadoso San José (846).» Luego el 30 de Julio de 1937, Santa Faustina, nos narra su tercera experiencia: «San José me pidió que mantuviera una devoción constante hacia él. Él mismo me indicó que rezara tres oraciones [el Padre Nuestro, el Ave María y el Gloria] y el Memorare una vez al día. Me miró con gran amabilidad y me hizo saber cuánto respaldaba esta obra. Me prometió su ayuda y protección especiales. Rezo estas oraciones diariamente y siento su protección especial (1230).» En todo momento, cabe destacar que dichas experiencias San José actuaba como ese protector especial de Santa Faustina. La última visión, dada en el 25 de diciembre de 1937, Santa Faustina, registra en su Diario, «Al llegar a la Misa de Gallo, me sumí en un profundo recogimiento desde el inicio de la Misa, en el cual vi la escena del nacimiento de Belén iluminada intensamente. La Santísima Virgen envolvía a Jesús en pañales, sumida en un profundo amor, mientras San José aún dormía. Solo cuando la Virgen María colocó a Jesús en el pesebre, la luz divina despertó a José, quien también estaba orando (1442).»

Estas hermosas y tiernas experiencias que Santa Faustina vivió en su camino en la Tierra fueron de gran valor en su corazón. En este mes de junio, honremos las experiencias místicas de Santa Faustina con San José y como le solicitó con bondad que honrara su devoción. San José, como ese padre especial de Jesús, es ese padre de amor, protección y unidad. En este mes de junio, en donde celebramos el amor y la protección que nos brindan nuestros padres terrenales, guardianes de sus familias, y dejemos un espacio para San José en nuestros corazones, así como lo hizo Santa Faustina. Recuerden que la Misericordia no es un sentimiento ocasional y distante, es para siempre. ¡Queden con la paz de Santa Faustina de la Divina Misericordia!

Dra. Maricelly Santiago Ortiz

Para El Visitante