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Don Chamón y don Colo se pasan soñando con que se van a pegar y siempre se quedan pegaos, pero, al mismo banquito de la plaza. Todas las semanas engordan el pote del sorteo con un par de pesitos invocando una “suerte” y hasta guardando los boletos dentro de la Biblia o debajo de la imagen del santo. El “milagrito” no llega y culpanluego hasta a la Virgen, como si ella se metiera en juegos para detener bolos o topos en determinados números… Todos conocemos esas preguntas señuelo que invitan a meterle unos pesitos al juego “inofensivo”, pero evitamos pensar en cuánto hubiésemos ahorrado y nos premiábamos si no hubiésemos botado a la cuneta esos chavos en un año o una década. Más allá de la multiplicación dolorosas, hubiese sido mejor una inversión espiritual y dar esa ayudita al prójimo necesitado. ¿Caridad que no llegó? Los juegos de azar y las apuestas descansan en la decepción-desesperación y encaminan a la adicción, una forma de esclavitud. Se juega lo poco por una oportunidad fantasiosa que llega con probabilidades extraordinarias de una en decenas de millones. ¡Y mira que en Puerto Rico muchos pasan dificultades económicas!

Sí, las letras chiquitas avisan de la adicción potencial. El estado se canta y se llora, al ser sumamente contradictorio. Por un lado, tiene a ASSMCA que lucha por crear conciencia y establecer programas de ayuda. Por otro lado, tiene y promociona sorteos y se nutre de los arbitrios a los juegos de azar y casa de apuestas privadas. ASSMCA llega cuando el arbolito ya está fuera de control con proporciones colosalesde Baobab africano o sequoia gigante. Sería importante conocer la estadística de cuántas personas que se van a quiebra tienen adicción a juegos de azar y apuestas. No se trata de haber tirado unos pesitos, sino de la estructura de pensamiento, principios morales y los pasos que llevaron a la persona a meterse en un torbellino de malas decisiones financieras. Pero, no toda esta situación es culpa del estado. Aquí la cuenta nos llega a todos porque cuando el prójimo cae en desgracia hay que preguntarnos como sociedad, ¿pudimos hacer algo o somos espectadores?

Pasemos a la acción y la prevención. ¿En el hogar se enseña a niños y jóvenes qué es la adicción a los juegos y las apuestas pueden tener consecuencias nefastas? Urge un diálogo sensato, la argumentación, observar las posibles oportunidades y respuestas, el ejemplo concreto, crear conciencia y forjar virtudes. No se puede dejar al estado ni a nadie esta responsabilidad porque hay conflicto de intereses. Corresponde a padres y madres orientar a tiempo sobre esta realidad que con facilidad puede escalar en los que los que van formándose en la vida.

Minimizar este tema no es una opción. El jugador patológico, ludópata o jugador compulsivo es una realidad para los que no pueden controlar el impulso de seguir jugando o apostando sin importar las consecuencias. Aunque para algunos, este sea el bravo, el duro, el arriesgado o el caballete, realmente es una persona con una situación muy seria a tratar con un profesional de la salud y con tratamientos.

El Catecismo de la Iglesia Católica (2413) señala lo siguiente: “Los juegos de azar (de cartas, etc.) o las apuestas no son en sí mismos contrarios a la justicia. No obstante, resultan moralmente inaceptables cuando privan a la persona de lo que le es necesario para atender a sus necesidades o las de los demás. La pasión del juego corre peligro de convertirse en una grave servidumbre. Apostar injustamente o hacer trampas en los juegos constituye una materia grave, a no ser que el daño infligido sea tan leve que quien lo padece no pueda razonablemente considerarlo significativo”.

Para los que le falla la vista un poco, aquí la nota que suele aparecer en letras legales (pequeñas). ADVERTENCIA: Los juegos de azar pueden crear adicción. Si jugar le causa problemas económicos, familiares y ocupacionales, llame a su proveedor de salud mental. También puede llamar para orientación a la línea gratuita de ASSMCA, al 1-800-981-0023.

Como ciudadanos estamos llamados a ser responsables, tal vez hasta estoicos y como católicos a ser moralmente virtuosos. A la altura del juego, ¿le sigues entrando con unos pesos o te apuntas a dar ejemplo, orientar a otros a aprovechar para ahorrárselos y hacer una obra de caridad?

Enrique I. López López

e.lopez@elvisitantepr.com 

X: @Enrique_LopezEV