Como sabemos la advocación de María, Madre de la Divina Providencia, se origina en Italia en el s. XIII por S. Felipe Benicio, SM. La advocación se desarrolló y difundió por Europa hasta llegar a España de donde uno de sus devotos fue nombrado obispo de Puerto Rico a mediados del s. XIX. Así el 12 de octubre de 1851 el Obispo de Puerto Rico, D. Gil Esteve y Tomás, eligió este título Nuestra Señora de la Providencia como advocación de la Virgen para su diócesis y encargó a Barcelona una imagen de ella. Esta petición obedece a que el obispo se encontró con una diócesis en gran dificultad pastoral y económica, por lo que su fe en la Providencia y en la intercesión de la Virgen, fue fundamental para enfrentar dicha situación. Su fe y tesón se manifestaron al lograr terminar la construcción de la Catedral en pocos años, así como enfrentar algunas situaciones pastorales.
En 1969 Mons. Luis Aponte Martínez, nuevo Arzobispo de San Juan, solicitó al Papa que Nuestra Señora, Madre de la Divina Providencia fuera declarada patrona de Puerto Rico. El 19 de noviembre del mismo año S. Pablo VI concedió esta petición. El 5 de diciembre de 1976 fue coronada canónicamente la imagen entronizada en 1853. Con motivo de ésta los obispos del país publicaron la carta pastoral sobre María en el plan salvador de Dios. En la misma afirman que la fe de nuestro pueblo no puede comprenderse correctamente sin tener en cuenta la profunda devoción mariana que siempre la ha animado.
Esta devoción mariana ha influido también en nuestracultura. Uno de nuestros pintores famosos del s. XIX, Francisco Oller, a pesar de no ser católico práctico, sintió, como puertorriqueños, devoción a la María Santísima. Entre sus obras de tema religioso se encuentra, entre otras la Virgen de la Providencia. Ésta junto a otras obras demuestran que, no siendo un católico ferviente, la devoción mariana ya estaba firmemente arraigada en el alma puertorriqueña.
En cuanto a la literatura y su relación con la advocación de Ntra. Sra. de la Providencia, tenemos a Alejandro Tapia y Rivera, quien a la recién llegada imagen de Nuestra Señora de la Providencia, escribió para 1862 el “Himno – Salve, a la Virgen de la Providencia”. Francisco Matos Paoli, poeta y escritor del s. XX, en su libro Decimario de la Virgen, presenta cinco bellas décimas a nuestra Patrona. Fray Mariano Errasti, OFM a raíz de la quema de la imagen previo a su coronación canónica escribe en el folleto “la Virgen quemada” una emotiva poesía.
A modo de conclusión
A lo largo de los siglos hemos visto frailes y obispos enfrentando retos pastorales y económicos con fe en la Virgen de la Providencia; autoridades civiles y artistas inspirados por la piedad en nuestra señora de la Providencia. Hoy no debería ser una excepción. Ante su fiesta y el próximo cincuentenario de lacoronación canónica de la imagen antigua convendría que vuelva a crecer y manifestarse la devoción a ella en nuestros ministros ordenados para predicar y dar a conocer las bondades de nuestra Patrona, en nuestros artistas componiendo música, escribiendo poemas u otras obras y a fieles peregrinando a su santuario, cooperando en la construcción de una mejor sociedad, etc.
Nos urge creer y cooperar con la Providencia como lo hizo María, Mons. Gil Esteve al llegar a Puerto Rico y otros a lo largo de su historia. Hoy como entonces Puerto Rico enfrenta grandes retos eclesiales, sociales, económicos, etc. La fe en la Providencia divina y la devoción en quien cooperó mejor que nadie en su plan de salvación nos ayudará a aportar para el presente y futuro de nuestra Iglesia y nuestro país.



