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Al iniciar  esta Semana Santa te invito a que te detengas un momento y contemples la Cruz de Jesucristo… Espero que estas palabras tomadas de los mensajes del Papa Benedicto XVI, te ayuden a reflexionar sobre el misterio que en ella se revela:

“Hacer la señal de la cruz es pronunciar un sí visible y público a Aquel que murió por nosotros y resucitó, al Dios que en la humildad y debilidad de su amor es el Todopoderoso, más fuerte que todo el poder y la inteligencia del mundo. Ángelus, 11-9-2005

Cada vez que hacemos la señal de la cruz debemos acordarnos de no responder a la injusticia con otra injusticia, a la violencia con otra violencia; debemos recordar que sólo podemos vencer al mal con el bien, y jamás devolviendo mal por mal. Homilía, 9-4-2006

Construir sobre Cristo y con Cristo significa construir sobre un fundamento que se llama amor crucificado. 27-5-2006

Los cristianos no exaltan una cruz cualquiera, sino la cruz que Jesús santificó con su sacrificio, fruto y testimonio de su inmenso amor De signo de maldición la cruz se ha transformado en signo de bendición, de símbolo de muerte en símbolo por excelencia del Amor que vence el odio y la violencia y engendra la vida inmortal. Ángelus, 17-9-2006

El Crucificado, que después de la resurrección lleva para siempre los signos de la propia pasión, pone de relieve las “falsificaciones” y mentiras sobre Dios que hay tras la violencia, la venganza y la exclusión. Mensaje, 27-1-2007

En el misterio de la cruz se revela plenamente el poder irrefrenable de la misericordia del Padre celeste. En la cruz Dios mismo mendiga el amor de su criatura: tiene sed del amor de cada uno de nosotros. Mensaje, 21-11-2007

En Jesús crucificado se realiza la máxima revelación posible de Dios en este mundo, porque Dios es amor, y la muerte de Jesús en la cruz es el acto de amor más grande de toda la historia. Homilía, 25-11-2007 

La cruz es manantial de vida inmortal; es escuela de justicia y de paz; es patrimonio universal de perdón y de misericordia; es prueba permanente de un amor oblativo e infinito que llevó a Dios a hacerse hombre, vulnerable como nosotros, hasta morir crucificado. Discurso, 21-3-2008

¡Te adoramos, Cristo, y te bendecimos, que por tu santa Cruz redimiste al mundo!

Padre Obispo Rubén González

Obispo de Ponce

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