El domingo, 1 de junio, la Iglesia celebrará la solemnidad de la Ascensión del Señor, misterio
que marca el retorno glorioso de Jesucristo al Padre. Para la comunidad parroquial de La
Ascensión del Señor en Rexville, Bayamón, esta fiesta reviste un significado aún más profundo,
al celebrarse en el contexto del Año del Jubileo de la Esperanza y como uno de los templos
jubilares designados por la Arquidiócesis de San Juan. Conversamos con el diácono Luis Pérez,
quien compartió con El Visitante la riqueza espiritual de esta celebración.
La Ascensión como parte del misterio de la salvación
“La Ascensión no es un evento aislado, sino parte del gran misterio de nuestra salvación”,
explicó el diácono. “Cristo nace, vive, muere, resucita, sube al cielo y nos envía el Espíritu
Santo. Todo está conectado. Él sube al Padre, no para abandonarnos, sino para prepararnos un
lugar y enviarnos el Espíritu que vivifica a su Iglesia”.
La celebración de la Ascensión, dijo, debe verse como un momento que marca la continuidad
de la misión de Jesús a través de la Iglesia. “Cuando los apóstoles lo ven subir al cielo, los
ángeles les dicen: ‘¿Qué hacen ahí mirando al cielo?’. Es el comienzo de la misión, el envío:
‘Vayan por todo el mundo y proclamen el Evangelio’. Ya no como simples discípulos, sino
como discípulos-misioneros que viven lo que creen”, puntualizó.
Triduo preparatorio y fiesta patronal
La parroquia ha preparado un triduo espiritual con tres temas claves:
- 1. El retorno de Jesús al Padre
- 2. Jesús presente en la Iglesia
- 3. Jesús nos prepara un lugar junto a Él
“El triduo recoge lo esencial del significado de esta solemnidad. Jesús regresa al Padre, pero no
nos deja huérfanos: permanece en su Iglesia y nos espera en la casa del Padre”, compartió el
diácono Luis.
Este año, la celebración patronal será aún más especial: contará con la visita de Monseñor
Roberto González, arzobispo de San Juan, y una programación extendida con actividades
litúrgicas, catequéticas, comunitarias y festivas. “Queremos que todos los grupos parroquiales
participen, especialmente los jóvenes y catequistas. También honraremos la memoria del querido
padre Pedro Gorena, quien fue párroco de esta comunidad por muchos años”, añadió.
Vivencia del templo jubilar
Al ser uno de los dos templos jubilares en la Vicaría de Bayamón (junto a la Parroquia San
Agustín), la comunidad ha abrazado con entusiasmo este regalo de la Iglesia. “Primero
catequizamos a la feligresía sobre lo que significa una indulgencia plenaria. Muchos no sabían
que no solo se trata del perdón de la culpa, sino también de la purificación de las penas
temporales del pecado”, explicó el diácono.
Para facilitar el acceso a esta gracia, se han formado guías peregrinos, que reciben a los grupos
con una breve catequesis y los acompañan en la experiencia jubilar: pasar por la Puerta Santa,
rezar las oraciones prescritas, confesarse y participar de la Eucaristía.
“La gente sale transformada, emocionada. Le decimos: ‘Ahora están como niños recién
bautizados’. ¿Qué les queda? Dar gracias a Dios y vivir con alegría esta gracia”, dijo el diácono,
emocionado.
Jubileos especiales y adoración eucarística
Entre las iniciativas jubilares ya realizadas se encuentra el jubileo de los enfermos, con más de
siete sacerdotes confesando y administrando la unción. Próximamente se celebrarán jubileos
para jóvenes misioneros, diáconos, religiosos, monaguillos y más. Además, el sábado 24 de
mayo se celebrará una jornada de adoración eucarística, combinando el espíritu del jubileo
con la presencia viva del Señor en el Santísimo.
“La gracia del jubileo es un regalo que no se repite todos los días. Nos toca aprovecharlo. Hay
quienes quizás no lleguen al próximo dentro de 25 años. Este es el momento de abrir el corazón,
recibir la gracia y dar gracias a Dios”, concluyó



