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Diferencias entre la justicia y la venganza

“Han oído que se dijo: Ojo por ojo, diente por diente; pero yo les digo…”, pone Mateo en boca de Jesús esta frase que trae una nueva interpretación de la Ley de Moisés hasta ese momento. 

Como precedente, y quizás como naturaleza humana, existe la reacción de responder el bien o el mal que se recibe. En el caso del mal, viene acompañado comúnmente por una emoción o sentimiento de ira que se define como venganza. Por otro lado, se presenta la justicia, que el Diccionario de la Real Academia Española define como: “Una de las cuatro virtudes cardinales, que consiste en la constante y firme voluntad de dar a Dios y al prójimo lo que les es debido”, Pero ¿por qué es tan fácil confundirlas o pensar que una lleva a la otra?

“Se puede confundir la justicia con la venganza por la variedad de percepciones. La justicia es la búsqueda de la verdad. Mientras, la venganza, en cierto modo, muestra que se tiene algunos resentimientos e iras, frustraciones con los cuales se quiere satisfacer ese coraje o sentimiento”, ilustra Jesús Rabell, abogado civilista.

Rabell con 42 años de experiencia en la profesión se ha topado con variedad de casos en los cuales el deseo de venganza busca opacar la acción de la justicia. “Hay personas que no buscan justicia, sino venganza y tratan de utilizar el sistema judicial para lograr una venganza. Diría yo, que se da mucho en casos de familia, que quieren ver una venganza. Ese ‘Yo quiero castigar al cónyuge’.”, describió. 

Un detalle para identificar la justicia o la venganza en una situación de conflicto es la “Intención y fin o propósito. ¿Qué quiero lograr? ¿Cuál es mi intención y qué la motiva?”. Partiendo de este planteamiento podemos definir qué deseamos realmente. 

“Usualmente, cuando se habla de justicia lo asociamos a los tribunales, pero no se limita a ello. En el ámbito criminal, se hace justicia castigando por algún mal hecho. Se busca rehabilitación en el culpable. Es posible que la víctima considere el castigo como una venganza, pero el sistema judicial no está diseñado en un sentido de obtener venganza. Sino proteger a las víctimas y buscar la verdad”, reveló el licenciado. 

Un consejo que expone Rabell es que no toda controversia tiene que ir a un tribunal. Existen métodos alternos de resolución de disputa, mediación, arbitraje. Desde el pensamiento cristiano debemos acudir al discernimiento. 

“El camino de la venganza no es el camino de Jesús”, expresó el Papa Francisco en la homilía con ocasión de su visita a Myanmar en 2017. ¿Cómo puede iluminar este pensamiento la vida de los cristianos? “Es un pensamiento clave… no debemos incurrir en ese sentimiento de venganza que alimenta y ‘hecha leña al fuego’. Son sentimientos muy fuertes que llevan al sufrimiento. Tomar venganza es algo muy serio. Las consecuencias son nefastas”, sostuvo.  

Jonathan Colón Hernández

Para El Visitante

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