“Nací y vivo para evangelizar. Esa es mi acción más grande. Ver un encuentro personal con Jesús me explota el pecho, porque me encanta”. Así lo aseguró el joven Ángel Chaparro de la comunidad Más Que Vencedores de la Renovación Carismática en Aguada.

En momentos de auge de la generación millenial (que se distingue por ser una tecnológica), el joven de 27 años aseguró estar consciente de que las redes sociales tienen mucho poder.

“Para fraseando las palabras del Papa Francisco, creo que las redes sociales son ahora mismo el mejor terreno para la evangelización”, advirtió. Por eso, procura que sus publicaciones además de hacer reír, aliviar el estrés o la ansiedad, lleven también el mensaje de Jesús.

Confesó que le impacta, que aún haya jóvenes dentro de la Iglesia católica sin experimentar una vivencia personal con Jesús. “Soy de los que procuro dejarle saber al joven que soy igual que él, que también tengo mis luchas, pero que en Cristo todo es posible. Intento llevar la evangelización a través del amor, porque entiendo que es la clave”, aseguró.

“Hago un llamado a los jóvenes a que abran la puerta de su corazón al Señor y se den la oportunidad de conocer a un Jesús que apasiona y que cambia la vida. Por eso, aspiro a tener mayor alcance dentro de las redes sociales para seguir impactando vidas que conozcan al Señor”,precisó.

De otro lado, para Fabiola Torres Rivera, redes como Facebook son como su oficina de misión. De acuerdo con la joven de 29 años, en estos tiempos “las redes son un medio de comunicación que llegan súper rápido a las personas y desde hace muchos años las he usado para evangelizar”.

Además de ayudar a los más necesitados, la motiva el hecho de que muchos jóvenes hayan llegado a los grupos donde participa gracias a las fotos que ven de actividades que comparte. “A veces no van porque piensan que es aburrido, pero al ver las fotos y videos se interesan”, subrayó.

Algo que Fabiola tiene presente es que lo que proyecta en las redes sea un reflejo de cómo vive su vida cotidiana.“Mi Facebook es como mi carta de presentación o como una expresión de lo que quiere hacer una joven católica, misionera, pero que está con los pies en la tierra, con una vida coherente”, resaltó la participante de la Juventud Mariana Vicentina en San Juan.

También aseguró que como sociedad “no podemos callar, estamos llamados a anunciar y denunciar, y se puede hacer con amor y respeto. En mis redes, tengo personas de todo tipo de creencias y con mucho respeto resalto los valores y en lo que creo. Siempre buscando maneras positivas y adecuadas de cómo hacerlo”.

Alertó que muchos viven en la oscuridad porque no han tenido un modelo a seguir, alguien que los guíe o eduque. De su experiencia de15años en movimientos juveniles, observó que “se subestima mucho a los jóvenes. Hay quien me dice que eso es lo que saben hacer, y claro, eso es lo que saben porque no les hemos enseñado nada más. Veo mucho silencio, cuando los jóvenes necesitan escuchar otro mensaje. Hay muchos que quieren hacer la diferencia, pero cómo si nadie se los dice”.

Por eso agradeció que, en su caso, hubo quienes supieron orientarla y mostrarle otros caminos, en los que pudo ver el ejemplo. “Si nadie me hubiese educado ni me hubiera dicho que hay otro modelo, estaría haciendo exactamente eso que observa la sociedad y que nos denigra. Creo que hay que hablar”, puntualizó. ■

Nilmarie Goyco Suárez
Twitter: @NilmarieGoycoEV
n.goyco@elvisitantepr.com

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