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Entrevista con el Arzobispo de Cumaná de Venezuela

Fe y esperanza inquebrantables y amor, demostrado en el servicio al prójimo y el ejemplo, son las claves oportunas para enfrentar los desafíos del camino juntos con carácter sinodal que emprende la iglesia en suelo venezolano. Así lo expresó en entrevista Monseñor Jesús González de Zárate Salas, Arzobispo Metropolitano de la Arquidiócesis de Cumaná de Venezuela y Presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) a El Visitante

Mons. González de Zárate dirigió el retiro de los sacerdotes de la Diócesis de Mayagüez recientemente y este semanario aprovechó para abordarlo sobre el fenómeno de la migración, la instancia histórica cuando el oriente venezolano formó parte de la Diócesis de San Juan de Puerto Rico, la crisis en la que está sumido el país suramericano, su vocación y la identidad latinoamericana en el contexto eclesial.

“No basta con conocer…”

El Arzobispo explicó que su vocación no fue algo de golpe. Más bien fue en su familia y el ejemplo de muchos en la parroquia y colegio quienes que lo llevaron a la fe. No se dio cuenta de la llamada de Dios, sino hasta a la universidad. “No bastaba con conocer y profundizar en la fe y la verdad, había que transmitirla a los demás”, dijo. Luego de siete años, el 11 de enero de 1986 fue ordenado sacerdote por imposición de manos del Cardenal José Alí Lebrún. Tras 22 años de servicio, el Papa Benedicto XVI lo llamó al episcopado para acompañar al Cardenal Jorge Urosa Savino en la Arquidiócesis de Caracas. Y fue el Papa Francisco quien hace 5 años lo envió como Arzobispo a la ciudad y región caribeña que lo vio nacer para “servir y caminar junto al pueblo fiel de Cumaná”.

¿Cumaná parte de San Juan?

Explicó el prelado que la evangelización de Suramérica comenzó en las costas caribeñas de Cumaná, que goza de una privilegiada posición geográfica tanto así que se le conoce como la Primogénita del Continente por estar situada a las orillas del Río Manzanares y en la puerta del Golfo de Cariaco. Para el 1515 se establecieron franciscanos y dominicos, estos últimos habían visto como se había faltado el respeto a los pueblos originarios en el Caribe. El proyecto de evangelización en conjunto se vio afectado por la extracción de perlas en la zona y se encuentra recursos valiosos suele haber problemas.

“En 1519 se quiso establecer una diócesis, pero por esos acontecimientos no se realizó. Por los caminos misteriosos de Dios se unió todo el territorio del oriente del país, unos 400,000 kilómetros cuadrados al Obispado de San Juan. Se llamaban los Anejos Ultramarinos del Obispado de San Juan de Puerto Rico. Tuvimos la visita de algunos de los obispos de Puerto Rico”, sostuvo el Arzobispo cumanés. No obstante, la evangelización de los franciscanos fue fundamental y para el 1922 que se creó la Diócesis de Cumaná; hoy Arquidiócesis que cuenta con 700 mil habitantes. Varias diócesis se formaron a partir de su territorio y junto a estas actualmente forman una provincia eclesiástica.

Iglesia ante la crisis

El Arzobispo dejó claro que ante toda adversidad “caminamos con nuestra gente, manteniendo la esperanza, haciendo presente la presencia de nuestro Señor Jesucristo de la mano de la Virgen”. Más allá de cualquier lamentación, su postura es la acción pastoral y el acompañamiento del pueblo. Esto ante la difícil situación que padecen los venezolanos desde hace unos años como una de las inflaciones más altas del mundo, una moneda en continua devaluación y un panorama cotidiano lleno de complicaciones. En fin, una realidad social preocupante que golpea a los venezolanos con la desesperanza y precariedad material.

Explicó que el proyecto y modelo de gestión que ha guiado a la nación venezolana por los últimos 25 años “no ha dado respuestas esperada a la necesidad del pueblo y es incapaz de dar responder a las cosas más sencillas como la salud, alimentación, seguridad y servicios públicos”. Por ser un país petrolero con las reservas más grandes del mundo, este recurso tan valioso está nacionalizado, pero, el estado no ha logrado dar respuesta a la crisis que afecta al pueblo como la irónica falta de gasolina, la escasez de alimentos o falta de medicamentos.

“Ante esa realidad, La Iglesia ha mantenido una posición unánime, firme y de comunión entre los obispos en que denuncia lo que no es compatible con la Doctrina Social de la Iglesia lo que ha llevado incomprensiones y descrédito por parte de mucho de los personeros del estado. Si bien no hay una persecución explicita, la Iglesia sufre como el pueblo”, sostuvo el Arzobispo González de Zárate. De hecho, la propia CEV se ha expresado en varias ocasiones sobre la crisis en años recientes.

Millones migraron

Esta realidad ha llevado a 7 millones de venezolanos a migrar a varios países vecinos como Colombia (2.5 millones), Perú (2 millones) y otros creando la corriente migratoria más grande en la región en décadas. “Hemos perdido un recurso humano valioso e importante no solo para la sociedad sino para la Iglesia”, describió el prelado. La labor evangelizadora se hace más difícil provocado por ejemplo una merma en las vocaciones sacerdotales porque como detalló “muchos jóvenes están afuera” y “la migración afecta a las familias”.

De hecho, el Arzobispo Metropolitano apuntó que el fenómeno migratorio se ha desarrollado por etapas y los obispos de las fronteras y conferencias episcopales se reúnen para atender las consecuencias más apremiantes de estos flujos que se mueven en distintas direcciones. Ante la pregunta de si estos millones regresarán, contestó: “La esperanza es que sí. En el corazón de todos ellos esta la posibilidad de regresar. Pero, evidentemente es una realidad que muchos no piensan regresar hasta que no se solucionen las dificultades. […] Dicen: quiero regresar, pero en esas condiciones no”.

Iglesia latinoamericana 

Monseñor Jesús también habló de la riqueza del rostro e identidad latinoamericana en el contexto eclesial universal. Claro, desde su experiencia en los encuentros del Consejo del Episcopado Latinoamericano y Caribeño (CELAM) ha podido vivir la experiencia fraterna de “América, una y múltiple”. En ese espíritu de unidad, señaló que la Iglesia Latinoamericana tiene rostro propio, una experiencia singular que ha aportado a la Iglesia Universal y “hemos contribuido hasta al Papa Francisco” con su estilo “de capital pastoral latinoamericano”. Una de las piezas de este mosaico latinoamericano es la Iglesia que peregrina en suelo boricua.

Enrique I. López López

e.lopez@elvisitantepr.com

X:@Enrique_LopezEV