A la sombra de la inmensa cruz que impera en los terrenos del futuro Santuario Nacional dedicado a la Patrona de Puerto Rico, fieles, religiosas, sacerdotes y diáconos se congregaron para honrar a Santa María, Madre de la Divina Providencia, el pasado jueves, 19 de noviembre, a las 4:00 p.m.

La Santa Misa estuvo presidida por S.E.R. Monseñor Roberto González Nieves, O.F.M., Arzobispo de San Juan y, junto a él, el Obispo Auxiliar, Monseñor Alberto Figueroa Morales.

El arzobispo metropolitano, haciendo alusión a la lectura del Evangelio que presentaba las bodas de Caná, dijo en su homilía que María “hace de Mediadora, no como una persona extraña, sino en su papel de Madre, consciente de que puede hacerle presente al Hijo las necesidades de los hombres y mujeres. Por eso dice, motivando a la confianza: Hagan lo que Él les diga”.

Recordó, además, que: “La Providencia es Dios mismo, que mediante Su sabiduría ordena todos los eventos del universo de manera que se realice el fin por el cual fueron hechas todas las cosas. Ese fin es que todas las criaturas deban manifestar la gloria de Dios, y en particular que el ser humano lo glorifique, reconociendo en la naturaleza, la obra de Su mano”.

Asimismo, propuso en su reflexión que, celebrar a María en la advocación de Madre de la Divina Providencia en medio de la realidad de la pandemia causada por el COVID-19, invita a descubrirla como Madre Auxiliadora y Consuelo de los afligidos, atributos que también revelan su intercesión frente a la desesperanza y al sufrimiento.

Luego de la comunión, el P. Leonardo Rodríguez Jiménez, Rector del Santuario, dirigió el acto de Consagración a Jesús por María, según el método propuesto por San Luis María Grignon de Montfort. Más de 70 personas se inscribieron a través de la página del Santuario para consagrarse, y por 33 días recibieron una breve meditación que les ayudó en la preparación. Por motivos de la pandemia, algunos pudieron llegar hasta allí para realizar la consagración, mientras otros la sellaron desde sus hogares, siguiendo la transmisión de la Misa a través de los medios de comunicación.

Después, se leyó el decreto de clausura del Año Jubilar Mariano para la Arquidiócesis de San Juan, que en una parte expresaba: “podemos afirmar que ha sido un año propicio para conocer más y mejor a nuestra Madre quien se ha hecho más cercana a nuestras comunidades a través de la presencia de su imagen peregrina que nos ha permitido crecer en devoción a Ella. Damos gracias una vez más a Dios que, por medio de San Pablo VI, Papa, concedió el 19 de noviembre de 1969 el patronato de esta advocación mariana sobre toda nuestra querida nación puertorriqueña. Damos gracias al Padre que nos ha bendecido con toda clase de bendiciones espirituales en Cristo por María”.

Finalmente, Mons. Roberto González firmó y mostró el decreto, e impartió, junto a Mons. Alberto Figueroa, la bendición solemne.

Vanessa Rolón Nieves

Para El Visitante

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