“¿Y nosotros los cristianos? Al contemplar a Jesús actuando y amando, ¿qué se nos ocurre hacer? Jesús solo pide que le sigamos, cita en libro “Y yo te digo: ¡Imagina!”.

Recientemente me invitaron a dar una charla a una comunidad. Enfoqué mi presentación en el concepto de “historia sagrada”. ¿A qué me refiero con esta expresión? Les dije que cada persona tiene su “historia sagrada” …la historia de su vida que está llena de momentos, sucesos, eventos, encuentros, cimas y simas en los cuales nos hemos encontrado con Dios. A veces los reconocemos con mucha claridad y otras con menos. Invité a los presentes a pensar y a escribir cómo ha sido su “historia sagrada”; a recordar cuándo empezaron a tener conciencia de la presencia de Dios en sus vidas, quiénes fueron esas personas que les fueron “presentando” a Dios Padre, a Dios Hijo y a Dios Espíritu Santo. Los invité a recordar cómo Dios se les hizo presente en su vida ordinaria y cómo se fue hilvanando su “historia sagrada”.

El Papa emérito Benedicto XVI en una homilía, al consagrar el altar del famoso templo Sagrada Familia en Barcelona, recordaba cómo Dios se nos revela en nuestra historia, dijo: “Hemos dedicado este espacio sagrado a Dios, que se nos ha revelado y entregado en Cristo para ser definitivamente Dios con los hombres. La Palabra revelada, la humanidad de Cristo y su Iglesia son las tres expresiones máximas de su manifestación y entrega a los hombres”. ¿Cuándo y cómo empezamos a conocer la Palabra revelada de Dios? ¿Cómo y cuándo nos fuimos encontrando con Cristo encarnado en nuestra humanidad? ¿Cuándo y cómo entendimos que Cristo está presente aquí y ahora en su Pueblo… en los hermanos?

Recientemente dos sacerdotes jesuitas, Nicolás Steeves y Gaetano Piccolo escribieron un interesante libro sobre lo que ellos llaman “El difícil arte de la predicación”. y lo titularon Y yo te digo: ¡Imagina! En este enfatizan en la importancia de predicar de tal manera que la gente comprenda los contenidos utilizando un lenguaje que les sea accesible.

“Quien predica se encuentra, por ejemplo, ante la necesidad de traducir términos como ‘salvación’, ‘redención’, ‘conversión’ o ‘vida eterna’. ¿De qué modo pueden comprender los creyentes de hoy el sentido de estas palabras?”. Nuestra historia sagrada, es decir nuestra experiencia de Dios, en sus múltiples formas de encuentro y comunicación, pasa por comprender claramente cómo esta experiencia de Dios se traduce en “conversión”, “salvación” y “vida eterna”. ¿Podemos identificar en el desarrollo de nuestra vida las instancias de conversión, de presencia real del Espíritu Santo actuando y transformando nuestro ser? Al igual que el pueblo de Israel ¿Hemos vivido la experiencia de la liberación personal de la esclavitud? ¿Hemos sentido la llamada de Dios? ¿Hemos reconocido los profetas que Dios nos ha enviado en nuestros tiempos? Les propongo a los estimados lectores que busquen el espacio para orar, recordar y comenzar a escribir su “historia sagrada”… ¿Cuándo comenzó? ¿Quiénes han estado junto a ustedes? Me luce que será un ejercicio intenso de agradecimiento a Dios. ¡Ánimo!

Dr. Jorge Iván Vélez Arocho
Presidente Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico

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