Cada 12 de diciembre la Iglesia Católica festeja la Fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe. Para esa fecha en 1531, la Virgen María se le apareció a un indígena de 57 años llamado Juan Diego.

En uno de sus encuentros, le encargó, al hoy Santo, que recogiera en su tilma -una tela sencilla- rosas de Castilla que habían florecido a pesar del invierno para que se las presentara a Mons. Juan de Zumárraga, Arzobispo de México, como prueba de las apariciones.

Cuando Juan Diego desplegó la tilma con las rosas, sobre ella también estaba impresa la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe. Como consecuencia más de 9 millones de aztecas se convirtieron al cristianismo.

A continuación, les presentamos cuatro hechos sobre la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe.

Sus cualidades son imposibles de replicar humanamente

La tilma, hecha principalmente de fibras de cactus, era típicamente de baja calidad y superficie áspera lo que hacía difícil pintar sobre ella una imagen que perdurara. Sin embargo, la superficie donde ubica la imagen de la Virgen de Guadalupe es suave como la seda, mientras que la parte donde no está se mantiene, áspera y tosca. Los científicos que la han estudiado insisten en que no se usó ninguna técnica previa para adecuar la superficie. La imagen aún se conserva intacta.

De igual modo, expertos en fotografía infrarroja, que estudiaron la tilma a fines de la década de 1970, determinaron que no había trazos de pincel, por lo que la imagen fue plasmada al mismo tiempo. Además, sus colores cambian ligeramente dependiendo del ángulo en el que se mire. Todavía es una incógnita el hecho de que su coloración no tenga elementos animales o minerales (los colorantes sintéticos no existían en 1531).

La gente dice que solo es una pintura, pero la ciencia ha demostrado lo contrario

Según los escépticos, de alguna forma esta es una falsificación o un fraude. Pero sus duplicados se han deteriorado en corto tiempo, mientras que la original nunca parece decolorarse.

La tilma tiene características parecidas a las de un cuerpo humano

En 1979, un biofísico de la Universidad de Florida (Estados Unidos), la analizó con tecnología infrarroja y descubrió que el tejido mantiene una temperatura constante de entre 36.6°C y 37°C, similar a una persona viva.

Cuando el Dr. Fernández, médico mexicano, examinó la tilma, encontró una flor de cuatro pétalos sobre el vientre de María llamada por los aztecas Nahui Ollin, símbolo del sol y de la plenitud. Más adelante el doctor concluyó que las dimensiones del cuerpo de Nuestra Señora eran los de una mujer pronta a dar a luz.

Cuando un oftalmólogo peruano estudió los ojos de la imagen de la Virgen con una magnificación de 2,500 veces identificó hasta 13 individuos en ambos ojos en diferentes proporciones, se cree que fue una captura del momento exacto en el que Juan Diego desplegó la tilma ante el Arzobispo Zumárraga.

Parece ser indestructible

Dos eventos distintos amenazaron la tilma a través de los siglos. En 1785 un trabajador limpiaba el recubrimiento de vidrio cuando accidentalmente derramó solvente de ácido nítrico sobre una gran porción de la imagen. Aunque la tilma debió corroerse instantáneamente por el derrame, se auto-restauró con el paso de 30 días, y permanece actualmente solo tiene unas pequeñas manchas en lugares en donde no está la imagen.

En 1921, un activista anticlerical escondió 29 varas de dinamita en un jarrón de rosas y lo puso ante la imagen dentro de la Basílica de Guadalupe. Cuando la bomba explotó, la destrucción alcanzó 150 metros de distancia. Sin embargo, la imagen y el vidrio a su alrededor permanecieron intactos. El único daño que ocurrió cerca a la tilma fue en un pesado crucifijo de bronce, que terminó doblado hacia atrás.

(Fuente: Aciprensa)

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