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La abrupta ruptura de relaciones diplomáticas entre México y Ecuador por el asalto de fuerzas armadas a la embajada mexicana en suelo ecuatoriano es un golpe directo la diplomacia y desató una crisis diplomática en el continente americano desbordado en su mayoría en apoyo a México. La irrupción se dio a consecuencia de que en la embajada se encontraba como huésped el pasado ex vicepresidente ecuatoriano, quien enfrenta acusaciones. El entramado es complicado y pudo haberse resuelto de otras maneras. Como un signo de esperanza y serenidad, los mexicanos optaron por elevar el asunto a un foro internacional y no con violencia, teniendo en cuenta que atacar una embajada pudiera considerarse una acción bélica. Esto resalta la importancia, la urgencia y la relevancia de la diplomacia como un camino hacia la paz.

Esto nos recuerda otros fracasos estrepitosos en términos diplomáticos recientes como la mesa de diálogo para pactar la paz entre Rusia y Ucrania en medio de la “operación especial” que funciona como una invasión rusa en suelo ucraniano, los ataques Hutíes a buques en el Mar Rojo, los terribles ataque registrados en Tierra Santa y otros tantos más. Cuando fracasa la diplomacia el monstruo de la guerra gana un espacio; irrumpe la violencia y los que no pueden correr tan rápido como los niños, enfermos, los pobres y ancianos pagan el precio más alto… Por otro lado, algún maquiavélico o pragmático diría que parece que no hay mejor tratado de paz que el dinero. Aunque en muchos casos solo exigen el derecho a la vida y a la dignidad. Al menos, entre Rusia y Ucrania se pudo avanzar en algo con un corredor humanitario y en las exportaciones de grano. Cómo diría el refranero, la esperanza es lo último que se pierde.

Recientemente, este semanario abordó el tema de las relaciones diplomáticas como un camino hacia la paz con las entrevistas al Cardenal Christophe Louis Yves Georges Pierre, Nuncio Apostólico para los Estados Unidos (publicada en la edición 52 del 24 de diciembre de 2024) y al Mons. Piergiorgio Bertoldi, Nuncio Apostólico para República Dominicana y Delegado Apostólico para Puerto Rico (publicada en la edición 50 del 10 de diciembre de 2023). En ambas instancias los prelados enfatizaban que la labor diplomática es vital para enfrentar los conflictos entre países y la diplomacia es un instrumento determinante para el camino hacia la paz, hacia el encuentro, el diálogo y la búsqueda de soluciones donde no se ven a simple vista. Necesitamos más de esto incluso ad intra en nuestra realidad en Puerto Rico, ¿no? De hecho, el mayor diplomático y emisario de paz en años recientes ha sido el Papa Francisco que ha querido abrir puentes de diálogo y un alto al fuego a la invasión rusa en suelo ucraniano y en una serie extensa de conflictos entre naciones para invitar a las partes al diálogo, camino juntos y crear lazos de paz. ¡Trabajemos en la búsqueda de soluciones! ¡Oremos por la paz!

Enrique I. López López

e.lopez@elvisitantepr.com 

X: @Enrique_LopezEV