Ayudar a los más necesitados es algo que todo cristiano debería emular. Por eso es importante destacar la labor que lleva ofreciendo la Fundación de Desarrollo Comunal de Puerto Rico (FUNDESCO) por los pasados 50 años en favor de los menos afortunados.

Norberto Meléndez, director ejecutivo de la organización sin fines de lucro, precisó que FUNDESCO inició para atender las necesidades inmediatas de la comunidad Cercadillo en Cayey. Era una comunidad aislada que carecía de un sistema de acueductos y de un camino vecinal, entre muchas otras necesidades. Durante 2 meses un grupo estuvo evaluando junto a la comunidad qué podían hacer para mejorar la calidad de vida de las 300 familias que vivían en la zona.

“Ayudamos a organizar unos comités comunales para que los residentes asumieran responsabilidades ciudadanas. Al final vimos el cambio físico y cómo los vecinos desarrollaron un sentido de liderato y solidaridad”, señaló.

Meléndez informó que siguieron ayudando a otras familias que residían en zonas aisladas y marginadas de todo Puerto Rico. La entidad logró impactar sobre 800 comunidades. Se organizaron micro empresas, entre ellas: villas pesqueras, empresas agrícolas y un proyecto de aguja.

Recordó que se mudaron a Caguas en 1977 y aunque no sabían hacia dónde se encaminaban, confiaban que el Señor los dirigiría. Ocuparon una oficina cerca de la Plaza del Mercado de Caguas y desde la ventana observaban un deambulante que iba en las tardes a sacar desperdicios de un contenedor donde los placeros echaban las frutas y viandas dañadas. De ahí surgió la idea de iniciar un proyecto para personas sin hogar. Establecieron un soup kitchen, ahí los deambulantes se bañaban, se les daba ropa limpia y un plato de sopa caliente. La Iglesia Católica cooperaba con ropa y efectos personales.

Meléndez expresó que el impacto de este proyecto fue de tal magnitud, que se dieron cuenta de la necesidad de crear un albergue de emergencia para las personas sin techo. Así surgió el albergue Los Peregrinos que ofrece servicios de rehabilitación para personas sin hogar.

De inmediato notaron que había otra problemática, las sobrevivientes de violencia doméstica. “Fue así que creamos el Hogar La Piedad que tiene capacidad para 24 mujeres y sus hijos que tienen que dejarlo todo para salvar sus vidas. Nuestra prioridad es darle un lugar seguro y ayudarlas en su regreso a la sociedad con una opción de empleo y vivienda para que recobren su autoestima y autosuficiencia”, dijo el Director Ejecutivo de FUNDESCO.

Más tarde, fundaron el proyecto El Camino que atiende deambulantes con algún tipo de condición mental. Actualmente tiene 25 participantes; 5 mujeres y 20 hombres que reciben todo tipo de servicio haciendo énfasis en el servicio psicológico. Meléndez explicó que: “El proyecto es un transitional home, es decir que pueden quedarse hasta 2 años, pero la mayoría quiere darse por más tiempo”.

Por eso surgió el proyecto de vivienda permanente, Villas del Peregrino. Este es un concepto de 52 apartamentos para deambulantes rehabilitados y ancianos en condiciones de pobreza.

También establecieron el proyecto Remanso de Esperanza para personas sin hogar que hayan contraído el Virus de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA).

De otro lado, en Trujillo Alto tienen el Centro de Calidad de Vida donde han desarrollado programas de prevención e intervención para niños, jóvenes y padres en alto riesgo para fortalecer la unidad y convivencia familiar. En las Parcelas Honduras de Cidra tienen el Centro Caritas a dirigido atender niños de 1 a 5 años que son hijos de mujeres jefas de familia y madres solteras. El centro ofrece servicio de cuido diurno para 30 niños en lo que sus madres estudian o trabajaban. Las participantes tienen que ser de bajos ingresos.

Este año inauguraron en el proyecto Posada de Jesús, vivienda permanente con servicios de apoyo para 18 deambulantes discapacitados. Igualmente, tiene una mini empresa llamada Manos a la obra en la que mediante adiestramientos se les capacita para trabajar en el área de mantenimiento. “Este proyecto busca darle experiencias de trabajo y de vida de cara a las oportunidades de apoderamiento y de regresar a la sociedad”, enfatizó.

Al final, el presidente ejecutivo de FUNDESCO, Lic. Filiberto Santiago que lleva 30 años respaldando la organización sin fines de lucro, expresó que siempre se ha sentido identificado con los más pobres “esa misma pobreza en la que yo me crié me sirvió para ayudar a los demás”.

Es importante resaltar que a través de sus 50 años de servicio FUNDESCO ha sido reconocido con varios premios entre ellos el Tina Hills en el 2006, Galardón Vanguardista Organizacional y Sello de Oro en el 2007 y en el 2014 el premio, UNO Puerto Rico.

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