Fue un acontecimiento sumamente glorioso cuando el cuerpo santo de la Virgen al final de su vida terrena fue elevado al cielo. Luego de tantos siglos, el momento también recordado en el IV misterio glorioso del Santo Rosario no deja de cautivar a la Iglesia.

El acontecimiento es revelado por el Dogma proclamado por Papa Pío XII el 1 de noviembre de 1950, mediante la Constitución Munificentisimus Deus. El documento establece que la Virgen fue elevada al cielo: “Pronunciamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado que La Inmaculada Madre de Dios y siempre Virgen María, terminado el curso de su vida terrenal, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria del cielo”.

¿Murió la Virgen?

Ciertamente, el tema se toca con suma delicadeza en todos los documentos de la Iglesia con frases como “la dormición”, “el traslado” y “fue asunta”. No hay verdadera certeza de la muerte y los documentos no hablan sobre esto, solo lo revelado por el Dogma al subrayar “terminado el curso de su vida terrenal fue asunta”. San Epifanio ( s. lV) explicó que nadie conoce si murió o cómo ocurrió, pero tal evento fue lleno de prodigios.

Sacralidad del cuerpo

En la Asunción se exalta y enfatiza en la sacralidad del cuerpo de la Virgen. Esta idea es increíblemente revolucionaria cuando contrasta con la cultura actual que centra su atención en la explotación del cuerpo femenino. Sin mencionar las cicatrices del aborto. En cambio, la Asunción propone una transfiguración del cuerpo sacro de la mujer para que ese templo del Espíritu abierto a la vida sea exaltado y elevado por Dios.

“Dios la escogió como su Sagrario en la tierra”

En una pasada entrevista sobre el Dogma realizada por el semanario a Mons. Eusebio Ramos Morales, Obispo de la Diócesis de Fajardo-Humacao, el Prelado explicó los argumentos de esta confesión de fe. Entre varios datos bíblicos, señaló el Obispo: “Ella es ‘la llena de gracia’, (Lc. 1,28), la mujer en la cual ‘El Espíritu Santo viene y la cubre con su sombra’ (Lc. 1,35), ‘la bendita entre las mujeres’, ‘la Madre de mi Señor’, (Lc. 1,43) y la mujer de fe que ‘cree que se cumplirán las cosas que le fueron dichas de parte del Señor’, (Lc. 1,45)”. Además, sobre los padres de la Iglesia, destacó que la llaman “Inmaculada”, “Santa”, “Nueva Eva”. “Por tanto, siendo, la Virgen María, Santa e Inmaculada, habiendo acogido la Palabra en su corazón y en su vientre, y habiéndole servido con total fidelidad y entrega, habiendo colaborado con la salvación de la humanidad, la Asunción, simplemente, reconoce su peregrinar, que donde está Jesucristo, también, está su Madre, la mujer que Dios escogió como su Sagrario en la tierra y Arca de la Nueva Alianza”, culminó Mons. Eusebio en ese entonces.

Papas hablan sobre el misterio

Papa Francisco, Benedicto XVI y San Juan Pablo II han realizado hermosas catequesis sobre la solemne fiesta. En varias ocasiones San Juan Pablo mencionó la Asunción en sus mensajes: “Contemplando el misterio de la Asunción de la Virgen, es posible comprender el plan de la Providencia Divina con respecto a la humanidad: después de Cristo, Verbo encarnado, María es la primera criatura humana que realiza el ideal escatológico, anticipando la plenitud de la felicidad, prometida a los elegidos mediante la resurrección de los cuerpos”, (1997).
Por su parte, Benedicto XVI, durante la fiesta de la Asunción del 2010, catequizó que la solemnidad nos muestra el futuro lleno de alegría y esperanza. “María, el arca de la alianza que está en el santuario del cielo, nos indica con claridad luminosa que estamos en camino hacia nuestra verdadera Casa, la comunión de alegría y de paz con Dios”, sostuvo el hoy Papa Emérito.
Finalmente, Papa Francisco, lo explica con palabras emotivas aludiendo a la estrecha relación entre el hijo y la madre. “El misterio de la Asunción de María en cuerpo y alma se inscribe completamente en la Resurrección de Cristo. Jesús entró definitivamente en la vida eterna con toda su humanidad, la que había tomado de María”, (Papa Francisco, 2013).
Los textos de gran valor sobre el tema de la Asunción son Deiparae Virginis Mariae, Munificcentissimus Deus, Concilio Vaticano II, el Catecismo de la Iglesia Católica y los relatos de San Efrén, San Juan Damasceno y San Germán de Constantinopla entre otros antiquísimos autores.

¿Qué es un dogma?

“Siguiendo una larga tradición, actualmente entendemos por dogma una verdad que pertenece al campo de la fe o de la moral, que ha sido revelada por Dios, transmitida desde los Apóstoles ya a través de la Escritura, ya de la Tradición, y propuesta por la Iglesia para su aceptación por parte de los fieles”, (Enciclopedia Católica).

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