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¡Adorar! Una hermosa palabra de 6 letras que es el perfecto puente que nos acerca de inmediato al corazón de Jesús Sacramentando, nuestro confidente y amigo por excelencia. “Tengo a un solo confidente a quien revelo todo y lo es Jesús en la Eucaristía” (Diario 504).   Un gesto que nos invita a la solemnidad y respeto al Amor de los de los Amores y al arquitecto de nuestras vidas. Si conociéramos el poder transcendental de la Adoración al Santísimo, lo adoraríamos desde el primer momento en nuestra mente desde que abrimos los ojos en la mañana. Es un regalo divino que podamos asistir a nuestras parroquias y capillas y arrodillarnos con fe delante de Jesús Sacramentado. Por testimonio propio comparto como Jesús de la Divina Misericordia me fue moldeando y preparando para hoy día poder guiar los Jueves Eucarísticos y de Adoración al Santísimo en nuestra Parroquia Nuestra Señora de la Asunción en Cayey.  El estar en su entera presencia de rodillas como intercesora para ganar más almas para su Reino, ha sido el regalo más hermoso. Mi vida ya no es la misma, mi horizonte espiritual ha crecido de una forma inigualable y aprendí a valorar y respetar más la relación de intimidad que Jesús nos ofrece día a día sin importar nuestras circunstancias. Con que un miembro de una familia esté presente en el acto de la Adoración al Santísimo, es suficiente para que esa familia quede cubierta por la protección de Jesús Sacramentado. Así es el amor y la misericordia para con sus hijos y hijas, porque su nombre y presencia tiene poder. 

En recientes expresiones, el Papa Francisco lamentó que en este tiempo moderno hayamos “perdido el sentido de la adoración” y por ello aseguró que “necesitamos recuperar el sentido del culto en silencio, de la adoración”. De igual forma, ha recalcado la importancia que los laicos y laicas del Nuestra Madre Iglesia Católica rescatemos con urgencia el sentido de adoración a Jesús Sacramentado en este siglo donde el mundo vive rodeados del pecado, enfermedades, mentiras, pobreza, injusticias sociales y el ser humano no cesa en causar múltiples agravios a Jesús Sacramentado. A tono con las palabras del Papa Francisco, en años anteriores, Juan Pablo II en su primera encíclica Eclesial de Eucaristía había enfatizado un importante mensaje referente a este tema: “El culto a la Eucaristía fuera de la misa es de inestimable valor en la vida de la IglesiaLa Eucaristía es la forma más hermosa y viva de amor que Jesús tiene para nosotrosLa Eucaristía es la respuesta de Dios al hambre más profunda del corazón humano, al hambre de vida verdadera: en ella Cristo mismo está realmente en medio de nosotros para alimentarnos, consolarnos y sostenernos en nuestro camino”, destacó.

Ese es el poder Sagrada Eucarística cuando adoramos a Jesús Sacramentado que nos transforma directamente en nuestro corazón. Es ese momento de adoración cuando contemplamos a Jesús Sacramentado, contemplamos el amor y la paz más pura que podemos sentir en nuestro corazón. “Dulcísimo Jesús, incendia mi amor por ti y transfórmame en ti, divinízame para que mis obras te sean agradables. Que eso pueda ser obtenido por el poder de la Santa Comunión que recibo diariamente”, (Diario1289). Nuestro espíritu se aquieta, nuestro temple descansa en el sosiego y nuestras aflicciones descansan en los brazos del Amor de los de los Amores, de Jesús Sacramentado. En ocasiones nos preguntamos cómo podemos adorar a Jesús Sacramentando. Jesús en su sagrada misericordia, nos ha regalado múltiples herramientas espirituales que podemos insertar en nuestra vida cotidiana de día a día. 1. Cánticos y el rezo de la Coronilla de la Divina Misericordia. 2. Reflexiones. 3. Diálogos íntimos con Dios. 4. Lectura de la Palabra. 5. Alabanzas. 6. Silencio. 7. Contemplación a través de una estructura de celebración litúrgica.8. Creando retiros o talleres de contemplación.

Como buen Padre, Él nos promete cambiar nuestra vida y regalarnos las bendiciones que tiene reservadas para cada uno de nosotros. Algunos beneficios espirituales físicos y emocionales cuando practicamos como estilo de vida la adoración a Jesús Sacramentado: 1. Aumenta nuestra fe y confianza. 2. Entramos en comunión directa con Nuestro Padre sintiendo así una profunda paz. 3. Fijamos nuestra mirada solo en Él. 4. Podemos colocar nuestras peticiones más íntimas directamente a sus pies. 5. Podemos inclinar nuestra cabeza sin miedo sobre su pecho como sus discípulos. 6. Somos tocados por el gran amor infinito de su corazón, pudiendo sanar de adentro hacia fuera. 7. Se despierta una capacidad de entrega a Dios. 8. Se crea un vínculo de amor sobrenatural.9. Aprenderás a entender tus pruebas y circunstancias. 10.Bendice la obra de tus manos. 

Cuando adoramos es dejarse abrazar por el Señor, por lo que como adoradora de Jesús Sacramentado los invito a que se den la oportunidad de descubrir todas las bendiciones que Jesús Sacramentado tiene para ti y los tuyos. Es una experiencia única que reforzará tu espíritu y te ayudará a amar con mayor profundidad y a entender tu propósito de vida según los planes trazados que El tiene para ti. “Todo lo bueno que hay en mi es gracias a la Santa Comunión, le debo todo, oh cuanto me alegro de ser tu morada”, (Diario 1392). El Cuerpo de Cristo es lo que nos da vida, es por eso que el Grupo de la Devoción de Jesús de la Divina Misericordia de la Parroquia Nuestra Señora de la Asunción en Cayey, exhorta a todos nuestros lectores que rescaten el sentido de oración y adoración a Jesús Sacramentado, ya sea en sus comunidades, capillas y parroquias. ¡No dejen solo a Jesús Sacramentado en el altar, Él espera por cada uno de nosotros para regalarnos sus bendiciones, ¡gracias y sellarnos con los rayos de su misericordia y bondad ya que Él tiene sed de su visita al Altar! ¡Queden con la paz de Santa Faustina de la Divina Misericordia!

Dra. Maricelly Santiago Ortiz

Coordinadora Devoción de Jesús de la Divina Misericordia

Parroquia Nuestra Señora de la Asunción, Cayey

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