(Último de 20 mensajes de Aparecida)

La complejidad de la gran ciudad

  • Las grandes ciudades como un laboratorio de la cultura contemporánea con su complejidad y su pluralidad, hasta el punto de convertirse en el lugar propio de las nuevas culturas que se están gestando, con un nuevo lenguaje y una nueva simbología.
  • En la ciudad, acontecen complejas transformaciones socioeconómicas, culturales, políticas y religiosas que impactan todas las dimensiones de la vida.
  • Son un lugar de convivencia (no siempre pacífica) entre diferentes categorías sociales: élites, clase media y la gran mayoría de pobres. La gran ciudad se debate entre: tradición-modernidad; globalidad-particularidad, incluso-exclusión, personalización-despersonalización, lenguaje secular-lenguaje religioso, homogeneidad-pluralidad, cultura urbana-pluriculturalismo.

 

Una complejidad que produce miedo

  • Se notan actitudes de miedo a la pastoral urbana: tendencias a encerrarse en los métodos antiguos y de tomar una actitud a la defensiva frente a la nueva cultura, de sentimientos de impotencia ante las grandes dificultades de la ciudad. Hay intentos de renovación de las parroquias, sectorización, nuevos ministerios, nuevas asociaciones, grupos, comunidades y movimientos.
  • Pero, también entre las ciudades anda Dios. En medio de sus alegrías y esperanzas así como de sus dolores y sufrimientos. Hay muchas sombras: violencia, pobreza, individualismo y exclusión. Pero hay que buscar la luz de la presencia de Dios. Él es Dios de vida también en los ambientes urbanos. Todo lo malo es posible en las ciudades, pero también todo lo bueno: libertad y oportunidades, conocimiento y convivencia con muchas más personas, vínculos de fraternidad, solidaridad y universalidad, más oportunidad de convivir con el diferente.

 

Una meta y un camino pastoral

  • La meta es tan alta, que parece irrealizable: la “nueva Jerusalén”, la “ciudad santa”, “sin lágrimas, ni luto ni llanto ni dolor, porque lo antiguo ha pasado”. La pastoral urbana tiene que ponerse al servicio de ese proyecto de futuro con sus tres grandes tareas (es el camino): la Proclamación de la Palabra, la celebración de la Liturgia, la comunión fraterna y de servicio, especialmente a los más pobres (antiguas y nuevas pobrezas).

Las señales en el camino: la respuesta de la Pastoral urbana a los desafíos de la ciudad:

  • Realidades socio-culturales y religiosas que es preciso tener en cuenta: los grandes desafíos de la creciente urbanización, las variadas y complejas categorías sociales, la progresiva transformación de las parroquias en comunidad de comunidades…
  • Actitudes que cultivar: espiritualidad de la gratitud, de la misericordia, de solidaridad fraterna, de amor desinteresado; apertura a nuevas experiencias, estilos, lenguajes para encarnar el Evangelio en la ciudad.
  • Algunas acciones específicas: experiencia de comunidades según los diferentes ambientes (niveles supra parroquial y diocesano); formación de laicos para los diferentes ambientes, estructuras y centros de decisión urbana; fomento de la pastoral de la acogida; pasar de un pasivo esperar a un activo, buscar y llegar a los más alejados; con diferentes medios que provoquen proximidad; especial atención al sufrimiento urbano, todos los caídos a lo largo del camino (hospitalizados, encarcelados, excluidos, drogodependientes, las nuevas periferias, las familias desintegradas…) nuevas parroquias y centros pastorales para una presencia capilar

 

Los agentes y estructuras de pastoral urbana:

  • Plan pastoral orgánico e integrador de parroquias, vida consagrada, pequeñas comunidades, movimientos e instituciones, con el objetivo de llegar al conjunto de la ciudad, sectorización de las parroquias, servicios de atención y acogida personal, para desarrollar las relaciones interpersonales; servicios especiales de acuerdo con las diferentes actividades de la ciudad; trabajo, ocio, deportes, arte…; descentralización de los servicios pastorales con la incorporación de más agentes: llegada a los “lugares cerrados” de las ciudades (urbanizaciones, torres residenciales, tugurios, favelas)…
  • Respecto a las tareas formativas, proceso de iniciación cristiana, integrando conocimiento, sentimiento y comportamiento; atención especializada y diferenciada a los laicos, teniendo en cuenta a aquellos/as que influyen en los centros de opinión y una mayor presencia en los centros de decisión de la ciudad, procesos graduales de formación que incluyan eventos movilizadores; formación especial de los nuevos presbíteros y agentes de pastoral para responder a los nuevos retos de la cultura urbana; tener en cuenta la belleza en las diferentes iniciativas…

 

Reflexionamos:

  1. ¿Cuáles les parece que son los principales rasgos de la pastoral urbana?
  2. Se habla de “miedo a la pastoral urbana”: ¿es nuestro caso?  ¿Qué aspectos concretos forman ese “miedo urbano” en nosotros?
  3. Se apunta a un plan conjunto de pastoral que incluya a todos, ¿hay disposición concreta para una tarea conjuntada en la ciudad?

(Vicaría de Pastoral)

 

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