El próximo 11 de febrero, día de Nuestra Señora de Lourdes, patrona de los enfermos la Iglesia celebra la vigésimo tercera Jornada Mundial del Enfermo. Para esto el papa Francisco ofrecerá un mensaje no solo para los que “están unidos a la carne del Cristo sufriente” sino también para los profesionales y cuidadores.

En el mensaje que se difundió a un día de que finalizara el 2014, el Sumo pontífice criticó el uso de la expresión “calidad de vida” porque ataca la dignidad del enfermo.

“Qué gran mentira se esconde tras ciertas expresiones que insisten mucho en la calidad de vida, para inducir a creer que las vidas gravemente afligidas por enfermedades no son dignas de ser vividas”, aseveró.

Por consiguiente, es necesario reconocer que una persona aun desde el dolor de su enfermedad puede continuar evangelizando. Más de uno conocerá el caso de alguien con una enfermedad terminal que pese a eso continúa glorificando y alabando a Dios.

Según Carmen Adorno que hace algunos años perdió a su progenitora a quien cuido por más de 10 años, admitió que tras el deceso de su madre, decidió seguir el mandato de Jesús de visitar a los enfermos.

Por eso en la semana tiene como apostolado acudir a las casas y a hospitales para compartir con los hermanos que sufren de alguna afección. Sostuvo que a veces va pensando qué le va a decir a esa persona que está desahuciada y al final es ella la que sale renovada.

“Una vez fui a visitar a una señora que tenía un cáncer terminal en el estómago y pensaba que la encontraría triste, para mi sorpresa estaba cantando un corito de la Iglesia y hasta me invitó a cantarlo con ella”, expresó Carmencita como la llaman de cariño.

Relacionado a esto el papa Francisco dijo que las personas que sufren producto de una enfermedad, si lo acogen con esperanza pueden volverse testigos vivientes de una fe que habita en el mismo sufrimiento. Esto a pesar de que su inteligencia humana no sea capaz de comprenderlo.

De otro lado, en el mensaje que ofrecerá en la Jornada Mundial del Enfermo, el obispo de Roma reconoció la labor que realizan no solo los profesionales de la salud sino aquellos que tienen a su cargo el cuidado de un paciente que puede extenderse por mucho tiempo.

“Es fácil servir por algunos días, pero es difícil cuidar de una persona durante meses e incluso años, más cuando esa persona ya no es capaz de agradecer. ¡Qué gran camino de santificación es este! En ese momento se puede contar de modo particular con la cercanía del Señor, es también un apoyo especial para la misión de la Iglesia”, lee el escrito.

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here