A diario se reseña en diversos foros los aspectos negativos que circundan el ámbito local, obviando que en Puerto Rico existen personas que dan lo mejor de sí mediante la prestación de sus servicios profesionales. En la mayoría de los casos, estos se logran canalizar a través de infinidad de agencias englobadas bajo el nombre de organizaciones de base comunitaria, cuyo fin radica en ayudar a la ciudadanía.

Sin embargo, el calvario que vivimos constantemente las organizaciones de base comunitaria parece el cuento de nunca acabar.
El trabajo desplegado a favor de aquellos que van tras la búsqueda de soluciones reales a sus problemas muchas veces queda truncado en el intento. Por lo tanto, el compromiso de los que laboramos con todas aquellas poblaciones de difícil manejo: adictos a drogas o alcohol, trabajadores del sexo, personas sin hogar, pacientes de salud mental, desertores escolares, niños y mujeres maltratadas, entre otros, no escatimamos en brindar los servicios solicitados. He ahí porque las organizaciones de base comunitaria son el oasis para cientos de personas que sufren el rechazo de una sociedad enferma, carente de un poco de atención.

Dentro de esta gama de agencias e instituciones contenidas bajo la frase de organizaciones de base comunitaria brilla con luz propia Estancia Corazón, Inc. una institución sin fines de lucro que durante los pasados 25 años ha puesto su granito de arena en la reedificación de la obra maestra de Dios, el ser humano. Esta visión fue el eje motor que impulsó a un hombre, el entonces, Dr. Carlos Juan González Santiago, hoy padre Carlos, SFM, a cumplir con una misión: “Mejorar la calidad de vida de quien vive en desventaja, necesidad o enfermedad, valorando su dignidad humana”.

La entereza, disposición y capacidad de servicio lo condujo a cerrar un capítulo exitoso en su vida como médico para abrir otro copado de grandes retos e incertidumbres bajo el nombre de Estancia Corazón, Inc., el lunes, 14 de octubre de 1991. Él aferrado de la mano de Dios y confiando plenamente en su Divina Misericordia supo darle un aliciente a ese Cristo doliente; plasmado en decenas de hombres y mujeres sin esperanza alguna a través de la prestación de una serie de servicios que, poco a poco, se adentraron en la comunidad, pero sobre todo en el corazón de la población servida.

A este particular, Estancia Corazón, Inc., comenzó como centro de ayuda y cuidado de salud para pacientes desahuciados con VIH/SIDA que no tenían apoyo ni un hogar para vivir dignamente sus últimos días de vida. Esto dio paso a incrementar los servicios provistos mediante la apertura de varios proyectos, que con el devenir de los años han impactado la vida de cientos de personas, logrando promover el respeto y la autosuficiencia. Estos son:

Hogar de Adultos: Brinda al participante un hogar en que sea tratado con la dignidad que todo ser humano merece. Proveyéndole los servicios médicos paliativos no extraordinarios que lo ayuden al restablecimiento de su estado de salud. El mismo tiene capacidad para 24 residentes y está localizado en el cuarto piso de la Antigua Casa Salud del Mayagüez Medical Center.

Fondita Corazón: Es un comedor para personas necesitadas, tales como: deambulantes en el área de Mayagüez, brindándole servicios alimentarios diarios (desayuno y almuerzo). Además, provee los servicios de manejo de caso preventivo, trabajo de alcance comunitario, consejería VIH/SIDA y educación a todos aquellos que van en busca de alternativas biopsicosiales viables a sus preocupaciones. El mismo alberga las facilidades del Antiguo Edificio de Fiscalía de Mayagüez.

Plaza Corazón: Su objetivo es servir a las personas sin hogar o en riesgo de serlo, ofreciéndole servicios de apoyo, tales como: manejo de caso preventivo, trabajo de alcance comunitario, asistencia médica, consejería ocupacional y psicológica. Este se encuentra localizado en el sector Puerta de Tierra de San Juan.

Pese a lo expuesto, si no fuera por Dios la misión institucional sería en vano debido a los retos que trae consigo la interacción con personas que arrastran en su andamiaje humano profundas laceraciones, tanto físicas como espirituales. Teniendo bien claro que no somos quienes para juzgar a nadie, pues el único justo juez es Dios. El laborar con personas que van dando tumbos por la vida nos permite comprender, aún más, cuán necesario es Dios en cada acción tomada y esto no es cuestión de palabras sino de hechos concretos donde siempre se manifieste Su Grandeza.

A manera de epílogo, faltarían tinta y papel para agradecer, en primera instancia, a Dios, sobre todas las cosas, por estos 25 años de servicio ininterrumpido. Además, a todos los participantes, voluntarios, empleados, exempleados, suplidores, benefactores y amigos que nos han acompañado en este largo peregrinar. Cada uno de ellos se han convertido en portavoces del gran mandamiento que todavía nutre el corazón de millones de personas: “Amarás a Dios sobre todas las cosas y a tu prójimo como a ti mismo”.

Por tal razón, invitamos a que más participantes, voluntarios, benefactores y amigos se unan a este gran esfuerzo, ya sea colaborando personalmente o contribuyendo con su donativo. Para mayor información accedan a nuestra página web: www.estanciacorazon.org, Facebook e Instagram. De igual manera, sus contribuciones monetarias pueden hacerlas a través de la cuenta BPPR # 255012774 o correo regular al P.O.

Box 3309 Mayagüez, P.R. 00681-3309. Hermanos, agradeceremos sus comentarios en: info@estanciacorazon.org.

(Vicaría de Comunicaciones)

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