Cuando en las escuelas católicas se comenzó a orientar sobre sinodalidad, simultáneamente se hablaba sobre el Pacto Educativo Global. Un compromiso en el cual todos los colegios católicos del mundo deben estar inmersos para lograr la transformación de las escuelas y eventualmente la de todo el sistema educativo, para crear nuevas iniciativas que fomenten cambios en las actuales estructuras de gobernanza que son fundamentales en todos los países el mundo: la educación, la política, la economía, la Iglesia, etc., según el Santo Padre.  El Papa Francisco lanzó “una invitación para dialogar sobre el modo en el que estamos construyendo el futuro del planeta y sobre la necesidad de invertir los talentos de todos, porque cada cambio requiere un camino educativo que haga madurar una nueva solidaridad universal y una sociedad más acogedora”.

Por esa razón el concepto de escuela sinodal es la mejor alternativa para lograr el desarrollo de los proyectos que se requieren para implementar el Pacto Educativo Global en los colegios católicos. Una escuela sinodal iluminada por la Palabra debe comenzar con un proceso de escucha de todas las personas de la comunidad escolar, todos son importantes, todas las opiniones se consideran y analizan; el Pacto Educativo Global exhorta a poner a la persona en el centro, no es aceptable descartar a las personas ni por edad, creencia o género. Además, el pacto educativo global requiere ponerse a laescucha las jóvenes generaciones, promover la participación de la mujer y acoger a los marginados.  

En una escuela católica sinodal las familias de los estudiantes deben participar de la toma de decisiones y ser escuchados, el Pacto Educativo Global exhorta a responsabilizar a las familias, que se hagan presente en el desarrollo de la vida y la fe cristiana de los hijos. Las escuelas como instituciones católicas no son las únicas responsables del desarrollo de la vida cristina de nuestros alumnos, es responsabilidad primaria de los padres. 

Las escuelas católicas sinodales buscan la solución a problemas y situaciones para mejorar aspectos académicos y pastorales, sobre las estructuras físicas, financieras y administrativas; todos los componentes de la comunidad escolar unidos sin que los niveles jerárquicos opaquen u obstruyan las aportaciones de los demás.  El Pacto Educativo Globalinvita a la unidad de todos para buscar soluciones para la protección y cuidado de nuestra casa común, el planeta; la búsqueda de ideas para la renovación de nuevas políticas y economías para atender las necesidades apremiantes de este mundo. 

La iglesia sinodal enseña que el proceso de la escucha debe ser recíproco; lo mismo debe ocurrir en una escuela católica sinodal, aprender a ceder independientemente de las posiciones que se ocupen cuando las determinaciones sean favorables y para el bien de las escuelas, de las parroquias, de la sociedad.   

Se desean Iglesias sinodales de encuentro y cambios permanentes.  También la transformación educativa a la que convoca el papa Francisco en el Pacto Educativo Global requiere, ante todo, que sean escuelas de encuentro y de cambios permanentes.

La Iglesia y la escuela son los pilares más importantes de las instituciones de la sociedad por lo que tienen que estar preparadas para desarrollar instancias de comunicación en ambas direcciones que conduzcan a la escucha, el diálogo y el consenso. Esto requiere de conversión, de cambio de mentalidad, cambio de visión y cambios en la forma de comunicación en las reuniones.  Consenso es la palabra clave ya sea en una escuela o una iglesia sinodal.

Caminar juntos no puede ni debe ser meramente una frase ni el último “slogan” de moda en la iglesia católica, caminar juntos debe ser un hecho real tomando como base los conceptos que se han explicado. 

Se puede poner en práctica en las escuelas católicas e iglesias la sinodalidad, ya que no es un sueño, no es una idea, no es meramente un concepto… sinodalidad es y puede ser una realidad, en tanto y en cuanto, sean capaces de cambiar mentalidades y la forma en que colaboran mutuamente con el proyecto de Dios. 

Dar paso a la acción del Espíritu y ser iluminados por la Palabra para ser verdaderos testigos y misioneros en las iglesias y las escuelas católicas caminando juntos en sinodalidad.

Justina Ocasio Landrón, Ed. D.

Superintendente Escuelas Católicas 

Diócesis de Ponce

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