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Historia de cuando incendiaron imagen de la Providencia 

La noche del 4 de diciembre de 1976 –un día antes de la coronación a la imagen de Nuestra Señora Madre de la Divina Providencia– culminó con olor a fuego y humo. La efigie original de la patrona de Puerto Rico fue vandalizada en el atrio de la Parroquia Santa Teresita en la Calle Loíza de Santurce. Hace ya casi 47 años que la insigne imagen, que hoy día se venera en la Catedral Metropolitana de San Juan Bautista de Puerto Rico quedó afectada visiblemente por el fuego. Nunca se supo sobre la mano criminal de aquel acto. Ya que celebramos la fiesta patronal de la Madre de todos los puertorriqueños, recordamos este acontecimiento histórico como un símbolo de esperanza y devoción. 

Establece la Dra. Haydée E. Reichard De Cardona –historiadora– en el libro de su autoría “María Madre de la Divina Providencia a través de la historia de Puerto Rico” que previo al día de la coronación, “la imagen peregrinó por la Isla, y luego fue llevada a la Iglesia” de Santurce “para ser coronada al día siguiente”. Para sorpresa de muchos, la imagen de la Virgen –que había sido recién restaurada– “fue prácticamente consumida por el fuego” la noche antes, quedando su vestido destrozado. Sin embargo, la imagen del Niño Jesús quedó ilesa. La imagen data de 1853. 

La mañana de aquel 5 de diciembre de 1976, “más de cien mil personas” –dice Reichard– se dieron cita en los terrenos del Coliseo Roberto Clemente en San Juan para presenciar aquel acto solemne, todos con rostros de indignación al ver la imagen de la Madre de Dios de un tono oscuro. Ese día la imagen fue coronada aún chamuscada, como queriendo decir que aún entre las cenizas hay esperanza. Esto “incendió una llama –de amor– en el corazón de todos los puertorriqueños”, comentó Cardenal Aponte Martínez. 

Periódicos y medios noticiosos de gran relevancia destacaron en portada y primera plana lo sucedido. Además, dieron seguimiento días después a aquel acontecimiento. Lo que concierne a este semanario, en la edición dominical publicada el 9 de enero de 1977, se destacó que el o los vándalos también “cortaron la cabeza de otra imagen de la Providencia que permanecía en el vestíbulo de la Iglesia de Santurce junto a la quemada” y que hasta la fecha de publicación de la nota, el cráneo del icono no había sido encontrado. 

De otro lado, el mismo artículo informó que “los asistentes al acto de coronación no tuvieron ocasión de enterarse de los ocurrido hasta el momento en que apareció la imagen quemada” en la tarima. En el momento de su llegada, “se produjo un profundo silencio “que fue quebrado por expresiones de pena, murmullos y llanto”. 

Por otro lado, el experto en “santos de madera” y religiosidad popular puertorriqueña, Teodoro Vidal, escribió para el 2003 que “la escultura popular borinqueña” había tomado “un carácter distintivo” por la transformación que le provocó el fuego y que había ocurrido algo parecido a la “fusión de la raza blanca con la negra”, característico de la mezcla racial que llevamos los puertorriqueños entre españoles, taínos y africanos, por la tonalidad oscura de la Virgen y el Niño que había quedado intacto de color blanco. 

¿Qué provocó esto?  

Aponte Martínez, siendo Arzobispo de San Juan para el año de aquel suceso, expresó que “el fósforo no fue encendido tanto para quemar a la Virgen como para encender en el corazón de todos un mayor amor a ella”. A esto añadió: “es imposible quemar a la Virgen, porque ella se encuentra en el Cielo”. Esto nos recuerda que lo incinerado fue solo el material físico que da visibilidad a la figura de la Virgen y no lo que es respectivamente: la Madre de Dios y de todos los cristianos. 

Al día siguiente de la coronación solemne de la imagen de la Providencia, el Cardenal hizo saber al pueblo católico puertorriqueño que esta sería expuesta en la misma iglesia donde fue vandalizada “para que los fieles pudieran acudir allí a venerar a su Santa Patrona”. Allí permaneció por un tiempo hasta que fue llevada a restaurarse afuera del país. 

Santuario para la Virgen

Por su parte, en su visita a la Isla el 12 de octubre de 1984, el Papa San Juan Pablo II dijo en su homilía a todos que tenía conocimiento del deseo de que se le preparara un santuario que sirviera como hogar “donde vosotros y vuestros hijos aprendáis a caminar mejor hacia Jesús por medio de María”. Ese santuario del cual hablaba el Sumo Pontífice se comenzó a preparar desde el 19 de enero de 1990 en Cupey, día que se colocó la primera piedra del Santuario Nacional de Nuestra Señora Madre de la Divina Providencia. Es en este lugar donde hoy se encuentra la Capilla Beato Carlos Manuel y la inmensa Cruz blanca en lo alto de la colina. 

Muchos fieles, hijos de esta Patria querida, esperan ver algún día a la Virgen María en ese lugar soñado donde pueda permanecer su imagen para la veneración de todos los boricuas y extranjeros que con mucha devoción se acerquen a la Madre de la Divina Providencia. Ni el fuego, ni el dolor, ni la tristeza apagaron la fe y la devoción del pueblo católico puertorriqueño a la Virgen de la Providencia. ¡Que viva la Patrona de Puerto Rico! 

Jorge L. Rodríguez Guzmán  

j.rodriguez@elvisitantepr.com 

Twitter: jrodriguezev 

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