Carta Pastoral con motivo de Cuaresma 2018 

(Parte III y IV)

III. La conversión del corazón 

11. En el ángelus del domingo pasado, nos decía el Papa Francisco, que no son las enfermedades las que nos llenan de impurezas, sino el pecado. Francisco trajo muy acertadamente que el egoísmo, el orgullo y la corrupción son enfermedades del corazón de las que debemos ser limpiados, recurriendo a Jesús, como el leproso.

12. También, nos aconsejaba el Papa a estar vigilantes siempre a nuestro corazón. Nos decía que debemos observarlo para que el mismo no se debilite.

13. Este tiempo de Cuaresma, queridos hermanos y hermanas, es el tiempo de convertir el corazón y redirigirlo hacia Jesús. A veces pasamos horas muertas mirándonos en el espejo o en las cámaras de los celulares para ver nuestros más mínimos detalles, manchas, con el fin de mejorar nuestra apariencia.

14. Al corazón también hay que darle ese chequeo minucioso para ver cómo anda. La Cuaresma es el tiempo para darle un buen “zoom” a nuestros corazones a la luz del Evangelio para ver qué lo mancha, qué lo debilita, qué lo deprime, qué lo esclaviza, qué lo desfigura, qué lo hace de piedra; para ver si está lleno de odio, de soberbia, de vano orgullo, de prejuicios; y también es bueno ver si nuestros corazones andan anestesiados y no pueden sentir, ni amar, ni compadecerse, ni “misericordiar” (una palabra del Papa Francisco). Para ver qué lo hiere y a quiénes herimos. Todo lo anterior son también condiciones coronarias que afectan la salud espiritual. Este tiempo, el de la cuaresma, es el más oportuno para darles un “chequeo” espiritual a nuestros corazones y ponerlos a latir en sintonía con el Sagrado Corazón de Jesús.

15. Este tiempo cuaresmal, de una manera muy singular, pone a nuestro alcance, el mejor medio para verificar nuestros corazones: el sacramento de la Reconciliación. La reconciliación, cura nuestras heridas, lo nutre con la gracia divina y lo limpia de toda impureza.

16. A tales efectos, y como nos ha pedido el Papa Francisco para esta Cuaresma, hemos dispuesto que en cada una de las seis vicarías en la Arquidiócesis se designe una parroquia la cual estará abierta por 24 horas del 9 al 10 de marzo para el gran maratón de la reconciliación con Dios. “En cada Diócesis, al menos una iglesia permanecerá abierta durante 24 horas seguidas para permitir la oración de adoración y la confesión sacramental” (Papa Francisco, Mensaje para la Cuaresma 2018). Las parroquias serán las siguientes:

Vicaría de San Juan-Santurce: 

San Jorge 

(787) 724-7780

Vicaría de Río Piedras/Trujillo: 

San Juan de la Cruz 

(787) 283-9983

Vicaría de Carolina: 

Santo Cristo de los Milagros

 (787) 636-0317

Vicaría de Guaynabo/Pto. Nuevo: 

San José, Villa Caparra

(787) 781-1155

Vicaría de Bayamón:

San José, Magnolia

 (787) 785-6675

Vicaría del Toa/

La Plata:

 Santo Cristo de la Reconciliación

 (787) 278-1416

IV. Por cuarenta días

17. La duración de la Cuaresma de la Iglesia es de cuarenta días. Un número fundamentado en el símbolo del número cuarenta en la Biblia. Veamos:

a) Cuarenta días del diluvio en tiempos de Noé

b) Cuarenta años de la marcha del pueblo judío por el desierto

c) Cuarenta días de Moisés en el Horeb

d) Cuarenta días de Elías en la montaña

e) Cuatrocientos años que duró la estadía de los israelitas en Egipto

f) Cuarenta días que se le dio a Nínive para arrepentirse

g) Cuarenta días que pasó Jesús en el desierto antes de comenzar su vida pública.

18. Hoy la Iglesia nos pone el número cuarenta. Cuarenta días en nuestras vidas. Cuarenta días para hacer que pase el diluvio de la conversión en nuestras vidas. Cuarenta días para salir del desierto de nuestras vidas y conducirnos hacia el oasis espiritual que brota de la Pascua cristiana.

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