La Dra. Justina Ocasio Landrón no titubea al afirmar que su vida ha estado marcada por dos pasiones: la educación y el servicio en la Iglesia. Desde octubre de 2020 lidera la Superintendencia de Escuelas Católicas de la Diócesis de Ponce, una encomienda que considera más que profesional: una vocación.
“Cuando me hicieron el acercamiento, sentí literalmente que el corazón me saltó de alegría”, recuerda. Con una trayectoria extensa en el Departamento de Educación como maestra, directora y superintendente, su paso al sistema católico representó una oportunidad de unir su experiencia pedagógica con su fe. “Esto ha complementado mi vida espiritual más que mi desarrollo profesional”, afirma con gratitud.
Desde niña, Justina supo que quería ser maestra. Criada en un hogar humilde pero lleno de libros y curiosidad intelectual, su amor por la lectura y el ejemplo de su madre y su tía –conserje escolar– la marcaron profundamente. “Mi tía nos llevaba a la escuela donde trabajaba, y yo me pasaba curioseando por los salones. Desde cuarto grado ya sabía que la educación era mi camino”, narra.
Para ella, el aula siempre ha sido un espacio sagrado. Aunque su carrera la llevó a ocupar cargos administrativos, nunca se alejó del contacto directo con los estudiantes. “Cuando algún maestro se ausentaba, me encantaba sustituirlo. Ese contacto con los alumnos es lo que le da sentido a nuestra vocación”, dice.

Ante los avances tecnológicos y el auge de la inteligencia artificial, la Dra. Ocasio reconoce sus beneficios, pero recalca que nada puede sustituir al maestro. “La tecnología es una herramienta valiosa, pero la educación va más allá del conocimiento. En el salón se enseñan valores con el ejemplo. Ninguna máquina puede proyectar lo que es ser humano”.
En este contexto, destaca el papel crucial de las escuelas católicas: “Nos distingue el compromiso con la evangelización. No solo educamos en conocimientos, sino que llevamos el mensaje de Jesucristo a través de todo lo que hacemos”. Esto implica que todos los docentes –no solo los de la clase de Religión– tienen la responsabilidad de integrar valores cristianos en cada asignatura.
La dimensión emocional también ocupa un lugar central en su visión. “Nuestros estudiantes necesitan educadores preparados académica y espiritualmente, pero también emocionalmente. Alguien que escuche, que se interese, que inspire. La educación tiene que ser efectiva y afectiva”.
La superintendente comparte con entusiasmo el impacto positivo que ve en los estudiantes de escuelas católicas. “Tenemos un programa radial en el que participan jóvenes de nuestros colegios, y escucharlos expresarse con madurez y fe nos llena de orgullo. Nos confirma que lo que sembramos da fruto”.
Inspirada por el Pacto Educativo Global propuesto por el Papa Francisco, la Dra. Ocasio subraya la importancia de poner a la persona en el centro, escuchar a las nuevas generaciones y fomentar el compromiso familiar. “El primer centro educativo es el hogar. No basta con llevar al niño al portón de la escuela. Los padres deben involucrarse activamente en la formación de sus hijos”.
Sin embargo, admite que el camino no está exento de retos. Le preocupa ver cómo, incluso entre familias católicas, se eligen escuelas por razones superficiales, dejando a un lado el valor de la formación espiritual. “No se trata solo de viajes o deportes. Nuestra prioridad debe ser formar católicos comprometidos, líderes con valores que puedan servir en la sociedad y en la Iglesia”.
Con esperanza y determinación, asegura que no se puede ceder ante las presiones de una sociedad cada vez más secularizada. “Como colegios católicos, tenemos una responsabilidad mayor. Debemos seguir sembrando la semilla del Evangelio. Puede que tarde en germinar, pero el fruto llega. Lo he visto”, afirma.
Al recordar con emoción la imagen de su madre orando cada mañana con la Biblia en mano, Justina concluye que esa semilla de fe, sembrada en la infancia, fue decisiva en su camino. “Lo que hagamos como educadores puede marcar para siempre la vida de un estudiante. No podemos perder de vista esa misión”.



