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18 de junio de 1939 – 23 de abril de 2022

El campo y la cultura campesina, el servicio incansable, el amor por las letras, el buen humor y un sacerdocio centrado en las comunidades de las montañas de Borinquen con una opción preferencial por los pobres definieron los pasos de Padre Efraín Zabala Torres, de feliz memoria. Aunque caminó con todo el pueblo, fueron los pobres, los anawin de Dios, sus preferidos. Vivió con lo pobres, vivió entre los pobres, vivió para los pobres…

Nació el 18 de junio de 1939 en Río Piedras. Creció en el ambiente campesino y rural del Barrio Bayamón de Cidra, en la Hacienda Miramontes. Se forjó entre valores, la faena dura y la floración exuberante junto a sus hermanos Teresa, Paco, Ivette, Ramón y Elenita. La belleza de la creación y asistir a la misa en el pueblo de la eterna primavera despertaron en él una fascinación por lo divino. La liturgia en la Iglesia le parecía algo místico. 

Una anécdota resume el inicio de su vocación sacerdotal: “Luego de la misa, mi tía me decía en esa casita (el Sagrario de madera en el altar) está el Señor, está Jesús. Eso caló fuerte en mí. Me impresionaba la misa, los santos y la música. […] Ese amor por la belleza, por la luminosidad y esa trascendencia en el sentido eclesial me movieron a tomar la decisión de entrar al Seminario”, (Entrevista publicada en El Visitante, 25 de junio de 2017). Los proyectos concretos de estudios universitarios fueron sustituidos por esa búsqueda de Dios y tomó la decisión que marcó el rumbo. A sus 18 años ingresó al Seminario San Idelfonso de Aibonito, liderado por los padres jesuitas. Posteriormente, pasó al Seminario Regina Cleri en Ponce donde estudió junto a Mons. Hermín Negrón, P. Mendoza, Mons. Ulises Casiano, P. Jaime Vázquez y otros.

El 17 de junio de 1967 fue ordenado sacerdote bajo la imposición de manos de Mons. Rafael Grovas Félix, primer Obispo de la Diócesis de Caguas, en la Catedral de la ciudad criolla. Estudió Teología Dogmática en la Universidad de Lovaina en Bélgica, esto en plena aplicación de los cambios del Concilio Vaticano II. Laboró por más de cinco décadas en varias parroquias de la Diócesis criolla: San Antonio de Padua de Barranquitas, San José de Aibonito, Sagrado Corazón del Barrio Beatriz de Caguas, Perpetuo Socorro de Caguas, Santísima Trinidad de Caguas y Nuestra Señora del Carmen de Cidra. Con humor y don de gente, lanzó las semillas de fe, esperanza y caridad por el batey, la jalda, la calle, la quebradita, las casitas y un poquito más allaita. Su labor pastoral con los pobres de las distintas comunidades por donde pasó fue constante y silenciosa. Sus obras con los pobres quedarán como un tesoro escondido, pero, su recuerdo en aquellas comunidades está vivo al día de hoy.

Una de sus labores más destacadas y encomiables fue en el semanario católico El Visitante de Puerto Rico. Su faceta como editor de El Visitante comenzó para junio de 1979 impulsado por su hermano desde el seminario, Mons. Casiano, primer Obispo de Mayagüez y también por Mons. Grovas, primer Obispo de Caguas, ambos obispos fundadores de El Visitante junto al Cardenal Aponte, todos de feliz memoria. Aunque previamente desde el inicio del semanario en 1975 colaboraba en representación de la Diócesis de Caguas. Con sus letras e inspiraciones, con su estilo poético, metafórico y paradójico formulaba una elegante denuncia de injusticia con voz profética cada semana. Entrelazando frases de latín y campesinas, fue un escritor comprometido profundamente con la verdad, la justicia y la caridad. Sirvió al semanario católico por 43 años como editor y 47 años de presencia. Por ello, se le conocía cariñosamente como el patriarca de El Visitante.

¿Cuando llegaste? Esta era una de sus frases de entrada con las que mezclaba humor y catequesis. Lo cierto es que tras ser internado en la Sala de Emergencias del Hospital Menonita de Cayey el 23 de abril de 2022, en la Víspera de la Octava de Pascua, Domingo de la Divina Misericordia, el Padre finamente llegó a su encuentro cara a cara con la Santísima Trinidad… El momento sagrado en que la hermana muerte lo visitó fue presenciado por su círculo más íntimo. 

Varios miles de personas -especialmente de escasos recursos- se dieron cita durante sus exequias para presentar respetos y cariños el 27 de abril en el Centro Pastoral de Cidra y el 28 de abril en Santísima Trinidad de Caguas, prueba de la profunda huella que dejó como sacerdote diocesano y escritor. Sus restos mortales descansan en el Cementerio Municipal de Cidra. Padre Zabala hubiese cumplido 55 años de ministerio sacerdotal en junio de 2022.

Su legado y letras no perecerán. Hoy disfruta del premio por haberse gastado por los pobres de las montañas de Borinquen que lo llevarán como un escudo en alto. ¡Zaba! ¡Gracias por tanto! Descansa en paz.

El Visitante notifica que nombrará un espacio cuyo fin será la formación en la fe y recopilar la información del acontecer eclesial noticioso: La Biblioteca Padre Zabala. Pronto se informará de su apertura. Además, se encuentra en curso la compilación de sus escritos y otras iniciativas.

Enrique I. López López

e.lopez@elvisitantepr.com 

Twitter: @Enrique_LopezEV

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