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La amada Diócesis de Arecibo emprende un nuevo capítulo en su historia con la encomienda que le diera su santidad el Papa Francisco a Monseñor Alberto Figueroa Morales como su nuevo Obispo titular. Este acontecimiento se materializó el 17 de octubre de 2022, a las 7:00 p.m., en la Catedral San Felipe Apóstol de Arecibo con la toma de posesión del Obispo Electo. Pero, más allá de los datos y acontecimientos que serán reseñados en este semanario, quisiera dedicar unas líneas a la persona de Monseñor Alberto.

Conocí a Mons. Alberto cuando era párroco de Santa Luisa de Marillac. Un sacerdote sensible y entregado a su comunidad, de verso fluido, dinámico, audaz y certero. En su encomienda como Vicario General de la Arquidiócesis de San Juan puede sentir su laboriosidad abnegada, fidelidad a Dios, a la Iglesia, a la sana doctrina, al Papa, a la Arquidiócesis y su defensa férrea a al clero y a la feligresía. Desde los albores de su episcopado, para el 2019, asumió labores que requerían experiencia y mérito los cuales ya había demostrado previamente. Labores que le sacarían canas a cualquiera. En su trabajo como Obispo Auxiliar ha sido laborioso, entregado, accesible y sacrificado. Buen hermano con sus hermanos. Trabajador siempre formal y muy organizado que no deja un mensaje sin responder. Pero, sobre todo da cátedra del amor que un hijo debe tener con su madre, quien lo acompaña con frecuencia.

En poco tiempo se convirtió en Secretario/Tesorero de la Conferencia Episcopal Puertorriqueña. He podido sentir su apoyo, valía y hermandad de primera mano. Un hombre bueno, fiel cristiano, mariano de corazón, centrado en la justicia, de reflexión, de detalles y obispo cercano. Hoy el Papa Francisco le encomienda dar continuidad al fruto del trabajo de tantos que lo han entregado todo.

El equipo de El Visitante le desea grandes bendiciones. Que Dios le conceda muchos éxitos y frutos pastorales. Que la Virgen del Perpetuo Socorro, patrona diocesana, ilumine cada uno de sus pasos en la santificación, pastoreo y gobierno del pueblo santo de Dios que peregrina en el litoral norte de Borinquén; pueblo que se ha destacado siempre por su ánimo pastoral avasallador.

Enrique I. López López

e.lopez@elvisitantepr.com

Twitter: @Enrique_LopezEV

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