En la familia nació Jesús y allí pasó la mayor parte de su vida. En la familia aprendió Jesús a rezar, a leer, a trabajar. A su vez, Jesús dio a la familia dignificación y santidad. Fue en la familia donde Jesús creció en edad, sabiduría y gracia: donde aprendió a obedecer y a servir. Jesús convirtió la familia en algo sagrado, en un sacramento.
Sagrada Familia
La Navidad está enmarcada en la estructura familiar, como una dimensión hermosa e importante de esta celebración.
La familia de Jesús será siempre la Sagrada Familia porque Dios vivo estaba en ella, formaba parte de ella. Lo mismo que en nuestras familias, cuando se vive lo sobrenatural de manera natural: con intensidad, con sencillez, con elegancia. Vivir es convivir, compartir, colaborar, compadecerse. Es la primera e insustituible escuela creadora de humanidad, ejemplo y estímulo para relaciones más amplias.
La familia, ícono de Dios
Todo ser humano tiene un parecido con Dios. Está hecho a su imagen y semejanza. La familia es una cara de Dios que se define como comunidad misteriosa de vida y amor. Es un reflejo divino. El matrimonio es como un acorde de la música de Dios.
El ser humano ha sido creado para amar. Sin amor no se puede vivir. Dios es amor. Donde quiera encontremos una chispita de amor, allí está Dios. En la familia de Nazaret y en nuestras familias de hoy hay algo más que una chispita, hay una hoguera que se alimenta cada día con una relación entrañable. ¡Tenemos el mismo ADN de Dios!
Dios se hizo familia
Ya no hay marcha atrás. El Dios Padre que se nos revela en el Hijo, por la fuerza del Espíritu Santo, nos muestra la vocación sagrada de lo humano en el ejercicio de la comunión. Nuestro Dios es un Dios de comunidad; ahí está la clave de la comunidad, ahí está el verdadero sentido de la familia.
La humanidad es familia, Dios es familia. No hay yo sin tú. El nosotros es la condición de la posibilidad para la realización de lo humano. Somos familia, o nos destruimos. No hay otra alternativa para la plenitud, o familia, o soledad. Con frecuencia, con mucha frecuencia, se oye de decir: “la familia está en crisis”.Somos nosotros los que estamos en crisis. No hagamos de la familia un perenne conflicto, ella es imagen de Dios verdadero.
Al estilo de la Sagrada Familia
Su fiesta nos invita a reflexionar sobre nuestro ser familia y nuestro actuar en familia. Es cierto que los modelos han cambiado, que las personas se han vuelto más individualistas, que incluso, se ignoran y se apartan de quienes les han dado la vida. Tantos aspiran a una vida independiente, lejos del ámbito familiar.
Recordamos, una vez más, que ser familia implica palabras como respeto, servicio, dulzura y compasión, como nos recuerda el libro Sagrado del Eclesiástico. José, María y Jesús, son modelo nuevo de familia, donde el compromiso los lleva a generar vida allí donde se encuentran. Familias que han hecho de su hogar casa de acogida, mesa compartida, fuego en las entrañas capaces de servir a los más pobres y débiles.
Ser familia al estilo de la familia de Nazaret, implica gestar la acogida, la convivencia, dar la vida a todo ser humano que camina a nuestro lado. Pero no hemos de olvidar que la familia no es una casa terminada, hay que construirla día a día. No es un tesoro que se guarda, es una semilla que se cuida. El futuro de la humanidad se fragua en la familia.
La familia es victoria
La familia se nos presenta victoriosa dentro del marco triunfante de la Navidad.
La Navidad es la victoria de la Misericordia Divina sobre las miserias humanas.
La victoria de la cercanía sobre las distancias. La victoria de la compasión sobre la justicia.
Dios puso su bandera blanca victoriosa sobre el portal de Belén.
Las victorias de la familia, diez victorias del amor.
- La familia es victoria del Sí sobre la negativa.
- Victoria de la apertura sobre la cerrazón.
- Victoria de la comunión sobre la soledad.
- Victoria de la comunicación sobre el silencio.
- Victoria del servicio sobre el señorío.
- Victoria del respeto sobre el abuso.
- Victoria de la esperanza sobre el miedo.
- Victoria de la vida sobre la muerte.
- Victoria de la compasión sobre la posesión.
- Victoria de las manos abiertas y unidas, sobre las manos cerradas y crispadas.
Señor Jesús, haz de cada familia un santuario en el que se acoja y se respete la vida.
Una comunidad de amor abierta a la fe y a la esperanza. Que María, nuestra madre, sea siempre el modelo para respetar a todas las personas, descubriendo que todos somos hijos de Dios y hermanos entre nosotros.


