Recientemente la Organización Mundial de la Salud (OMS) reveló que la demencia y todas las ramificaciones que salen de ella incluyendo el Alzheimer ocasionaron más muertes que el SIDA que fue considerado durante muchos años como la principal razón para que las personas a nivel internacional perdieran la vida. Se estima que a nivel mundial la demencia mató a 1.54 millones de personas en el 2015.

Para el Dr. Ángel Muñoz, psicólogo clínico en la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico (PUCPR) en Ponce, facilitador de programas de servicios comunitarios y coordinador de Escuela de Cuidadores de adultos mayores de Ponce, desde el 2004 se ha reportado un aumento en casos de demencia.

Explicó que la demencia es la pérdida de la función cerebral que afecta la memoria, los pensamientos, el lenguaje, el juicio y el comportamiento. A su vez indicó que el Alzheimer es una ramificación de esta enfermedad. “Decir que morimos de Alzheimer es raro. Realmente no se muere de la enfermedad sino de deterioro cognitivo que hay en las funciones del cuerpo que van desapareciendo”, enfatizó.

Igualmente, sostuvo que las estadísticas más recientes que se tienen en  Puerto Rico sobre las muertes por Alzheimer datan del 2013 cuando se reportaron 1,828 casos. De estas 1,193 son mujeres por lo que se tiende a pensar que afecta más a las féminas.

El psicólogo de la PUCPR confirmó que la demencia especialmente la senil es la más común en personas de 65 años o más. “Es en esta edad cuando se le empiezan a olvidar algunas cosas del diario vivir, olvidan dónde dejaron ciertos objetos. En esta etapa podríamos decir que son síntomas asociados por la edad, y es lo que se espera para esos años de vida”, aceptó.

Al cuestionarle si los pacientes que sufren alguna de las ramificaciones de la demencia eventualmente terminarán padeciendo de Alzheimer, respondió que no. “Esto va a incidir en factores de riesgos. Es importante que a lo largo de la vida se haya controlado la diabetes, hipertensión, que se hayan realizado ejercicios que fomenten la memoria como rompecabezas y sudoku. Esto no quiere decir que previenen totalmente, pero definitivamente ayudan”, declaró.

Sobre el hecho de que la enfermedad del Alzheimer antes se relacionaba con adultos mayores y ahora se ve también en personas más jovenes, destacó que las investigaciones aún no tienen una razón para eso. No obstante, admitió que “las estadísticas reflejan que hay pacientes a los que se les ha diagnosticado la enfermedad con solo 30 años, justo en su etapa productiva”.

Añadió que “la OMS reveló que se estima que se gastan $604 millones al año a nivel mundial para esta enfermedad. Ese dato era cuando la enfermedad se diagnosticaba en pacientes de 55 años o más. Por lo tanto, si lo comparamos ahora cuando hay casos de personas de 30 años que la padecen ese número se va a disparar”.

Asimismo, el Dr. Muñoz lamentó que las farmacéuticas aún no hayan encontrado un medicamento que pueda detener totalmente el deterioro o la degeneración que se da de manera progresiva entre estos pacientes. Compartió que estudios médicos encontraron que los medicamentos para frenar algunos de los síntomas del Alzheimer interactúan con otros que los enfermos usan para tratar otras condiciones. “Los cuidadores sostienen que luego de darle el medicamento el paciente se pone peor. Esto es así porque las medicinas interactúan unas con otras”, enfatizó.

De otro lado reconoció que hasta ahora no hay evidencia científica que pueda certificar que el Alzheimer da por herencia. Precisó que “se han visto que hijos con padres que han tenido demencia la presentan, pero no hay una correlación. Se asocia con lesiones cerebrales, tumores, abuso crónico de alcohol, desbalance de algunas vitaminas como B12, efectos de algunos medicamentos y enfermedades como la hipertensión o la diabetes”.

Finalmente, el coordinador de Escuela de cuidadores de adultos mayores, enfatizó en la importancia de que los cuidadores, que en la mayoría de los casos son familiares, busquen ayuda profesional para ellos también. “Vayan a psicólogos y conozcan todo sobre la enfermedad, las etapas, los cambios que van a tener los pacientes para que sepan cómo reaccionar ante las diferentes situaciones que surgirán. Se recomienda tener hogares seguros para ellos”, sugirió.

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