Cada vez hay más casos en que los hijos tienen que llevarse a sus padres a vivir con ellos ya sea por condiciones médicas o por factores económicos (no tienen dinero para costear un hogar para personas de la tercera edad).

Ciertamente, está acción requiere la necesidad de buscar alternativas que redunden en un proceso de adaptación tanto para los padres mayores como para el resto de la familia.
Según la Dra. Ilia Rosario Nieves, directora de la Escuela Graduada de Psicología del Colegio de Estudios Graduados en Ciencias de la Conducta y Asuntos de la Comunidad de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico en Ponce la motivación, unión y orgullo son claves para lograr una adaptación positiva.

“Sentarse juntos a la mesa, realizar actividades ya sea en el hogar, deportivas o al aire libre, son algunos ejemplos para lograr una adaptación positiva”, detalló la psicóloga.

Sobre la sensibilidad que caracteriza a las personas mayores describió que: “El envejecimiento es una etapa en la que usualmente afloran ciertos sentimientos”. Razón por la que la experta sostuvo que “hay que fomentar la unión familiar”.

De otro lado, el cambio de roles en el que los hijos pasan a ser los cuidadores de sus padres “es una función acompañada de un sinnúmero de factores, incluyendo los aspectos económico y social”.
De acuerdo con Rosario Nieves, ya que estas personas requieren de un cuidado especial, los cuidadores deben prepararse psicológicamente para asumir esta responsabilidad.

Por ello, recomendó buscar la ayuda de un profesional de la salud, que permita obtener herramientas para poder manejar la situación de manera efectiva.

Por último, según explicó, una integración adecuada permitirá que este adulto se sienta acogido, lo que facilitará su proceso de cuidado.

“Es tener un gesto de aceptación y reconocer que esa persona querida necesita de un cuidado y supervisión. En vez verlos como una carga, qué mejor que esmerarse por brindarles una buena calidad de vida, unos años que sean de disfrute”, concluyó.

Cómo amar a los adultos mayores

Déjalo hablar… porque hay en su pasado un tesoro lleno de verdad, de belleza y de bien.
Déjalo vencer… en las discusiones, porque tiene necesidad de sentirse seguro de sí mismo.
Déjalo contar… sus historias repetidas, porque se sienten feliz cuando lo escuchamos.
Déjalo vivir… entre las cosas que ha amado, pues sufre sintiendo que le arrancamos pedazos de su vida.
Déjalo envejecer… con el mismo paciente amor con que dejas crecer a tus hijos, porque todo es parte de la naturaleza.
Déjalo rezar… como él/ella lo sabe, como él quiere, porque el adulto mayor descubre la presencia de Dios en el camino que le falta recorrer.

Por favor… ¡déjalo ser!

(Fuente: Quiosco Perú).

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