Con júbilo y alegría fieles de la comunidad parroquial La Resurrección del Señor de San Isidro y de las capillas Nuestra Señora de la Providencia de Villas de Loíza y Nuestra Señora de la Altagracia en Villa Hugo de Canóvanas se reunieron el pasado domingo de Pascua para celebrar el 40 aniversario de la parroquia que se erigió el primer día de abril de 1978. Ese año fue un Domingo de Ramos mientras esta vez la fecha cayó el Domingo de Resurrección.

Para el administrador parroquial, P. Canice Chukwuemeka Njoku, C.S. Sp, que lleva casi 3 años al frente de la parroquia, esta celebración de cuatro décadas significa mucho para los fieles. “No ha sido fácil, pero ha sido un tiempo alegre y de esperanza. La gente ha cooperado mucho. Al principio se pensaba que no podríamos lograrlo, pero poco a poco lo pudimos hacer”, reconoció.

El también Canciller de la Diócesis, aclaró que el festejo por el cuadragésimo aniversario no representa el final, sino un empuje para seguir adelante. “Como se dice en inglés Life begins at 40, la vida empieza a los 40. Estamos mirando hacia el futuro para ver qué podemos hacer, también hay que reflexionar sobre lo que se hizo en el, pasado para ver en que podemos mejorar”, precisó.

A las 3:30 de la tarde dio inicio la Misa presidida por Mons. Eusebio Ramos Morales, Administrador Apostólico de la Diócesis de Fajardo-Humacao y Obispo de Caguas que fue concelebrada por varios clérigos de la Diócesis: P. Víctor Santiago, S.T., P. Antonio Alicea, P. José O. Camacho, CSSP, P. Canice Chukwuemeka Njoku, C.S. Sp, P. Vicente Pascualetto, S.T., P. Frederic Kabran, P. Oscar Sánchez y P. Jonás Rivera, S.T., rector del Seminario del Espíritu Santo de Dorado.

Durante la homilía, Mons. Eusebio reiteró que “en estos 40 años tenemos que hacer un análisis de dónde estamos y preguntarnos si Jesús es el centro de nuestras vidas, de nuestras familias y de nuestra comunidad. Si es así, qué bueno, pero si no lo es, tenemos que buscarlo para darle el lugar que se merece”.

Enfatizó que “en nuestras comunidades estamos viviendo situaciones de dolor y muerte. No abandonemos a las familias, a nuestros niños y jóvenes, procuremos proveerle una Iglesia que sea casa y escuela de comunión”.

Previo a la bendición final, P. Canice se dirigió a los presentes e hizo un recuento de los 40 años de la parroquia y aprovechó para agradecer a todos los que hicieron posible la actividad. De inmediato un joven entró por la nave central con un enorme bizcocho que tenía en velas número 40 y juntos entonaron el tradicional Feliz cumpleaños.

De otro lado, Ketrus Vázquez, del comité organizador, detalló que más temprano hubo una procesión con el resucitado, “para avivar a la comunidad a que sienta que Jesús resucitó”. De regreso a los predios de la parroquia un grupo de bomba de la comunidad de Loíza amenizó la tarde, seguido por la agrupación Cariño Son y el Ministerio de Música Alianza de la capilla Nuestra Sra. de la Providencia que mantuvieron al nutrido grupo de feligreses cantando y alabando a Jesús Resucitado.

Mientras, ya en la Sacristía, Mons. Eusebio relató a El Visitante que la comunidad La Resurrección fue unas de las primeras visitas pastorales que realizó cuando lo nombraron Obispo de la Diócesis de Fajardo- Humacao. “Lo que más llamó mi atención fue la cantidad de niños y jóvenes que había aquí. Además, de la sencillez de la gente y su alegría”, recordó.

Asimismo, señaló que fue bajo su incumbencia que se construyó la Capilla Nuestra Señora de la Altagracia en Villa Hugo. “El nombre de capilla se le dio porque la mayoría de las familias que residen en esa área son procedentes de la República Dominicana. La Diócesis tiene que ser acogedora, cercana a los emigrantes y servidora. Estar aquí 10 años después para celebrar estos 40 años me llena de mucha alegría y esperanza”, concluyó el Obispo de Caguas.

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here