Este hermoso texto del Profeta Isaías es un llamado a todos los pueblos a que se congreguen y esperen al Señor que traerá paz a todos los pueblos de la tierra.
En su Carta a los Romanos, San Pablo nos arenga a que esperemos a Jesucristo en espíritu de santidad.
En el Evangelio de San Mateo, Jesucristo nos advierte a que estemos siempre alertas y atentos porque, el día menos pensado, vendrá Cristo a juzgarnos.
¡Cristo Viene! Como buen camuyano que soy, el primer domingo de Adviento me acuerda a mi querido compueblano Yiye Ávila, que Dios tenga en su gloria, y su ministerio ¡Cristo viene! Me acuerdo de que el centro de su predicación era que teníamos que estar preparados porque Cristo viene cuando menos lo esperemos. Por eso, yo sabía que no venía para el 2000, puesto que medio mundo estaría con miedo esperándolo, y el mismo Jesucristo no dio un día clave. El problema de la predicación de Yiye era que él metía miedo a la gente y utilizaba mucho el libro del Apocalipsis en su predicación, cuando el Apocalipsis es un libro de esperanza.
Estamos, la Iglesia Católica no es muy dada a predicar sobre el Juicio final. Esto se debe a que lo importante es que en el día de hoy y todos los días de nuestros días, estemos en gracia, de buenas con Dios. Si estamos de buenas con Dios, no tenemos por qué temer puesto que Jesucristo reconocerá a los suyos y, por tanto, no debemos por qué temer. Las lecturas del pasado domingo tuvieron ese énfasis. Pero, es bueno recordar que un día Jesucristo vendrá y la humanidad tiene que estar preparada para cuando esto suceda.
¿Cuál es el énfasis de las lecturas de hoy? El énfasis es que estemos preparados que estemos en gracia, pero, al mismo tiempo vivamos una vida normal. El cristiano preparado vive una vida normal, preocupándose de estar en gracia y de dar testimonio de Jesucristo, pero, viviendo la cotidianidad haciendo lo que le toca hacer. Cuando Jesucristo en el Evangelio de hoy nos dice que a uno lo tomarán y al otro lo dejarán, lo que quiere decir es que, entre la gente que vemos en nuestro diario vivir, hay gentes que están preparadas y otras que no lo están. Eso lo vemos en nuestros propios familiares: unos buscan de Dios y otros viven como si Dios no existiera, aunque se canten cristianos. Cuando Cristo venga, sabrá quién es quién.
Eso sí, si estamos preparados, tal y como nos lo insiste San Pablo en la segunda lectura de hoy, no tenemos que tener nada de miedo. Santa Teresa de Jesús decía que esperaba a Jesucristo comiendo bombones, porque estaba convencida que cuando Cristo venga, va a venir a instaurar su reino de paz y amor. Vuelvo a recordarme de Yiye Ávila, que, en su vivencia de protestante, tomó en serio el estar preparado para que cuando viniese Jesucristo lo reconociera como cristiano. Es por eso que trató de estar en paz con todos, sobre todo con las monjitas Terciarias Capuchinas que vivían al lado suyo en Camuy.



