“¡Diócesis de Ponce: Vida, Evangelio y Cultura!”. Este fue el lema a viva voz que una multitud vitoreó para celebrar la clausura por los 100 años de presencia y camino de la Diócesis de Ponce. El magno cierre se celebró el 22 de noviembre de 2025, en el Complejo Deportivo y Cultural de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico (PUCPR), Recinto de Ponce, que se convirtió en un gran templo con representantes de las 43 parroquias de los 15 municipios que comprenden la Diócesis.
Desde las 8:30 de la mañana sabatina comenzaron a llegar grupos desde las comunidades parroquiales. Animación jubilar, danza folclórica, esplendor cultural, memoria histórica, identidad diocesana, alegría, pancartas identificando las parroquias, fraternidad, mensajes, la sensación de un camino juntos como iglesia diocesana y sobre todo fe ardiente caracterizaron el ambiente en el recinto durante el preámbulo de la Santa Misa.

Al filo de las 10:30 de la mañana comenzó con la procesión de entrada con banderas, la cruz y los ministros. El cántico de entrada, en las voces de un junte coral diocesano, fue el himno del Jubileo 2025: Llama viva para mi esperanza, que este canto llegue hasta ti, seno eterno de infinita vida, me encamino, yo confío en ti.
Tomó la palabra Mons. Roberto O. González Nieves, CMF, Arzobispo de San Juan de Puerto Rico, con un emotivo mensaje: “Querida Diócesis ponceña, felicidades de corazón en sus primeros 100 años de creación canónica como Iglesia local: 100 años de remar adentro, de echar las redes, de abrir puertas y corazones; 100 años de guadalupear; 100 años de labor ardua de cosechas inciertas algunas veces y de frutos abundantes […]”.
Le siguió el Presidente de la Conferencia Episcopal Puertorriqueña, Mons. Eusebio Ramos Morales. “Damos gracias hoy a Dios por esta centenaria y fecunda obra evangelizadora que ha llevado a cabo esta Diócesis de Ponce para alimentar nuestra fe católica, cultivar y testificar los valores cristianos del Evangelio y afianzar así la cultura cristiana que nos hace ser y nos define como pueblo puertorriqueño”, exclamó el Obispo Eusebio al invitar a abrazar la realidad presente y responder a los signos de los tiempos con fidelidad y entrega discipular misionera con una mirada preferencial en los pobres, marginados y las familias.
La Eucaristía estuvo revestida de signos catequéticos. La primera lectura, del Libro del Profeta Isaías 63, 9-7, fue leída en Braille por Glory XXXXXXX. El Salmo 66, fue cantado elocuentemente por Mariana González, quién representó a la comunidad con Síndrome Down. La segunda lectura, de la Carta a los Hebreos 12, 1-3, 38, fue leída por Sergio Irizarry, de la comunidad parroquial de Guayanilla, zona abatida por el terremoto del 7 de enero de 2020.

La homilía —con momentos de estribillos cantados— de Padre Obispo Rubén A. González Medina, CMF, Obispo de la Diócesis de Ponce, se sostuvo sobre tres palabras inspiradas en un mensaje de San Juan Pablo II: recordar con gratitud el pasado, vivir con pasión el presente y abrirnos con esperanza al futuro.
“Con profunda emoción y llenos de gratitud, al conmemorar los 100 años de Vida, Evangelio y Cultura de nuestra querida Diócesis de Ponce y en el aniversario del nacimiento de nuestro Beato Carlos Manuel Cecilio Rodríguez Santiago, celebramos esta Eucaristía (…) Esta celebración se convierte en un verdadero Jubileo de la Esperanza donde la Iglesia que peregrina en el sur de Puerto Rico eleva su acción de gracias al Dios de la historia porque Él ha guiado nuestro caminar”, dijo con voz fuerte Padre Obispo Rubén para luego reflexionar la rica historia diocesana a la luz de las lecturas proclamadas.
Un momento muy significativo fue cuando el prelado pidió perdón, reconociendo en un siglo la Iglesia también debe reconocer sus errores. “El perdón abre caminos nuevos, fortalece y purifica la memoria”, dijo. Padre Obispo explicó que el centenario no cierra una historia, sino que abre una nueva página e inaugura un tiempo nuevo hacia un nuevo siglo misionero.
Fue entonces que se consagró la Diócesis a Cristo Rey y a la Virgen María respondiendo los presentes con fuerza: “Sagrado Corazón de Jesús, enciende nuestro corazón” y “Virgen de Guadalupe, ruega por nosotros”.
El ofertorio contó con varios signos: los Reyes Magos de Juana Díaz presentaron el cuatro puertorriqueño, el güiro y las maracas como expresión de la riqueza cultural e identidad; un grupo de diversos carismas de religiosas y religiosos presentaron el vino y una lámpara como signo de la luz; y finalmente una familia presentó el pan y una lámpara como signo de la fe.
Antes de culminar la celebración, se cantó la Salve y se oró a Nuestra Señora de Guadalupe, patrona diocesana, por los jóvenes. Y se impartió la bendición apostólica con indulgencia plenaria, si se cumple con los requisitos. La canción de salida contó con danza cultural, pirotecnia y confeti para un magno cierre.
Hace 101 años el Papa Pío XI, de feliz memoria, creó la Diócesis de Ponce un 21 de noviembre de 1924 mediante la Bula Ad Sacrosanctum Apostolatus Officium segregándola de la Diócesis de San Juan en aquel momento con Mons. Edwin Byrne como Obispo. Fue en ese hito histórico, a la llegada del Obispo donde surgió la emblemática canción de plena: Mamita llegó el Obispo, llegó el Obispo de Roma. Mamita si tú lo vieras que cosa linda que cosa mona. Luego del Obispo Byrne, le sucedieron en el episcopado el Mons. Aloysius Willinger, Mons. Jaime McManus, Luis Cardenal Aponte Martínez, Mons. Fremiot Torres, Mons. Ricardo Suriñach, Mons. Félix Lázaro y actualmente el Padre Obispo Rubén.



