Desde el pasado, 2 de octubre el Coliseo Juan Aubin Cruz mejor conocido como el Acrópolis de Manatí se convirtió en el Puerto Rico Federal Medical Station en el que se presta asistencia médica al público general de forma gratuita las 24 horas los 7 días de la semana. El refugio médico es un junte de esfuerzos entre el Departamento de Salud federal, el Departamento de la Defensa y el Departamento de Asuntos del Veterano, en coordinación con el gobierno estatal y municipal de Puerto Rico.

En el interior del complejo hay instaladas dos carpas para atender casos de emergencia y en el centro tienen las camillas donde se ubica a los pacientes debidamente estabilizados. Cada 2 semanas un grupo de profesionales de la salud, entre ellos: médicos, enfermeros, paramédicos y trabajadores sociales, por mencionar algunos, rotan para prestar asistencia médica a los cerca de 200 pacientes que visitan las instalaciones a diario. Al momento del reportaje había 45 personas hospitalizadas.

En una visita al lugar, El Visitante tuvo la oportunidad de conversar con Lucila Rivera Cabrera, esposa de Domingo Román Rosado, uno de los primeros pacientes en ser admitidos, quien afirmó que su llegada al hospital federal cambió su vida y la de su esposo de la noche a la mañana. Domingo es paciente de distrofia muscular de Becker, como consecuencia perdió el diafragma por lo que sus pulmones no funcionan, requiere oxígeno 24/7 y depende del servicio eléctrico para vivir. De lo contrario solo duraría minutos.

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Lucila recordó que días antes del huracán María estuvieron en la sala de emergencias de un hospital sin su esposo ser admitido. Fue a través de una trabajadora social que se enteró de la iniciativa del refugio médico en el Coliseo. “Estuvo 20 días en una camilla de hospital, que no es fácil para la condición de él, y ya le estaban empezando a salir úlceras. Gracias a Dios se abrió la oportunidad de este hospital y los primeros que fuimos removidos de allí fuimos nosotros, ese mismo día en la noche colapsó la sala de emergencias”, relató la cuidadora que perdió todo como consecuencia del ciclón.

Agregó que: “Desde que llegamos aquí el trato ha sido maravilloso. Lo mejor que le pudo pasar fue venir aquí si no, ay bendito. Muchos de nosotros hubiéramos perdido familiares, pero aquí están bien atentos”. Por el momento permanecerán allí hasta ser reubicados a un lugar donde Domingo pueda permanecer estable.

De otro lado, Teresa Namenek, enfermera del Buffalo VA Hospital en Nueva York, compartió que además de visitar el País por primera vez se llevó una experiencia única que le recordó la importancia del sentido de humanidad. Entre los gestos que más le llamó la atención está el cuidado de los pacientes por parte de sus familiares, quienes a pesar de la falta de privacidad y comodidad dicen presente. También comentó que la diferencia de idiomas no ha sido obstáculo para comunicarse ya que siempre hallan la forma de hacerlo, sea entre señas o mediante intérpretes voluntarios.

“Es una experiencia única, siento que ellos (los pacientes) nos dan más de lo que nosotros les proveemos”, expresó en referencia a la atención recibida de parte de los puertorriqueños.

De acuerdo con Namenek diariamente asisten a personas con emergencias, problemas respiratorios, heridas, enfermedades terminales e incluso pacientes de hospicios. La enfermera por más de 20 años, reveló que en el lugar también realizan las gestiones pertinentes para relocalizar los pacientes en hospitales o estados de Estados Unidos, así como contactarlos con sus familiares o proveedores de servicios médicos. En caso de que las personas no puedan ser atendidas y estabilizadas son transferidos a hospitales adyacentes o al barco hospital USNS Confort.

Loriel Torres, directora de comunicaciones del municipio expresó que durante una visita del alcalde José Sánchez González al Centro de Operaciones de Emergencias (COE) ubicado en el Centro de Convenciones en San Juan, se enteró de la iniciativa de crear el hospital y puso a disposición el Coliseo. Asimismo, señaló que en los predios de las instalaciones cuentan con un centro de acopio a cargo del Banco de Alimentos de Puerto Rico. Entre los pueblos a los que se les distribuye provisiones están Jayuya, Utuado, Las Marías, Toa Baja, Ciales, Florida, Barceloneta, entre otros.

El refugio médico permanecerá activo hasta que pase la emergencia y no se necesite de sus servicios.

 

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