(Declaración de los Obispos de la Frontera Norte de México
y del Consejo de Presidencia de la Conferencia del Episcopado Mexicano) 


Con motivo del despliegue de tropas de la Guardia Nacional norteamericana en la frontera que delimita con el territorio mexicano, los Obispos de la Iglesia católica en México hicieron público por primera vez su sentir mediante un comunicado.

“Los Obispos mexicanos deseamos repetir lo que dijimos hace un año: ‘El grito de los migrantes es nuestro grito’. ¡Su dolor es nuestro dolor! ¡En cada migrante que es lastimado en su dignidad y en sus derechos, Jesucristo vuelve a ser crucificado!”, recordaron.

Subrayaron que las carencias que tienen los mexicanos no pueden ser justificación para promover el antagonismo entre pueblos que están llamados a ser amigos y hermanos. Por lo que no es conforme a la dignidad humana edificar barreras que dividan o implementar acciones que violenten; ya que los migrantes no son criminales sino seres humanos vulnerables que tienen derecho al desarrollo personal y comunitario.

Según el texto, solo hay futuro en la promoción y defensa de la igual dignidad y libertad entre los seres humanos. “La frontera entre México y Estados Unidos ‘no es una zona de guerra’, […] al contrario, esta zona está llamada a ser ejemplo de vinculación y corresponsabilidad. El único futuro posible para nuestra región es el futuro edificado con puentes de confianza y desarrollo compartido, no con muros de indignidad y de violencia. Más aún, el Papa Francisco sin ambages nos ha dicho a todos: ‘Una persona que solo piensa en hacer muros, sea donde sea, y no construir puentes, no es cristiano. Esto no es el Evangelio’”, señalaron.

Por último, propusieron la creación de soluciones que velen por la dignidad de los migrantes y de los habitantes de ambos países. Esto con el fin de “que siembren fraternidad y enriquecimiento mutuo en el orden humanitario, cultural y social”.

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