“Vivió para conocer a Cristo y darlo a conocer. Amar a Cristo y hacerlo amar”, esa a juicio de Olga Aníbarro quien presidió el Comité Organizador de la Diócesis de Caguas para todo lo relacionado a la beatificación de Carlos Manuel “Charlie” Rodríguez Santiago, es la descripción más cercana de quien en vida fuera el hoy primer Beato puertorriqueño. “Se ha escrito mucho sobre la vida del Beato, pero el testimonio que redactó su hermano, P. Pepe Rodríguez, es a mi entender, el que mejor recoge no solo sus datos bibliográficos sino su espiritualidad”, indicó.

Olga afirmó que conoció al Beato en vida, pues ella era la organista del coro de la parroquia Dulce Nombre de Jesús, ahora Catedral de Caguas. “Él estaba en el coro, no compartimos mucho porque la diferencia de edad era demasiada, pero sí lo conocí. Todos los que estábamos en ese momento en la iglesia lo considerábamos una persona diferente, no porque entrara haciendo ruido, sino todo lo contrario”.

Continuó diciendo que: “Si alguien se le acercaba a hacerle una pregunta él tenía todo el tiempo del mundo para tratar de que conociera a Cristo. Su hermano decía que él tenía una sed inmensa de que todo el mundo conociera y amara a Cristo tanto como él lo amaba. Era un hombre muy humilde al punto de que la mayoría del tiempo caminaba mirando hacia el piso”.

Asimismo, enfatizó que algunos de los feligreses que estaban en esa época en la iglesia, aunque nunca hablaron con él, sí recuerdan que nunca entró por la puerta principal del templo, sino por las laterales, porque vivía muy cerca. Igualmente, rememoran que siempre se sentaba en el mismo lugar.

Olga quien posee una gran colección de escritos e información de la vida del Beato, aseguró que Charlie fue un seguidor de la liturgia, había que seguir las cosas por el libro. Recuerdo que: “En una ocasión estábamos en la iglesia ensayando y el Padre notó que, en uno de los altares laterales, el sacristán por equivocación había colocado un mantel del color del tiempo litúrgico incorrecto y dijo: ‘Déjame cambiarlo antes de que Charlie llegue porque de lo contrario, el regaño va’. Si las cosas no estaban como lo establecía la liturgia regañaba a los sacerdotes”.

Al indagar sobre qué característica de Carlos Manuel los católicos deben emular, dijo: “Hacer lo correcto. Lo que haces hay que hacerlo bien. Hacer bien lo que te toca hacer, hacer lo correcto, hacerlo con amor, dedicarte a los demás. Podemos imitarlo, dándonos a los demás, viviendo una vida recta como él hacía”.

De otro lado, precisó que en los testimonios que escribió P. Pepe se establece que la humildad era una de las características del Beato. “P. Pepe explicó en su testimonio, que a pesar de que Charlie era consultado por sacerdotes por su vasto conocimiento en filosofía y teología nunca se consideró superior a nadie. Por el contrario, pensaba que de todos podría aprenderse algo. Cuando hablaba de religión no trataba de imponerse, sino en un tono suave comunicaba lo que pensaba. Su hermano no recordó haber escuchado al beato hablar mal de alguien ni tener coraje con nadie”, concluyó.

 

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