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Esta semana celebrará la Diócesis de Caguas su aniversario número 58 de fundación. El Papa San Pablo VI, con la bula Quod Munus, la erigió el miércoles 4 de noviembre de 1964, a un año y medio de su elección como Sumo Pontífice y un año antes de clausurarse el Concilio Vaticano II. 

La creación de la Diócesis ocurrió apenas diecisiete días antes de la publicación de la extraordinaria Constitución sobre la Iglesia, Lumen Gentium, que resultó ser el eje central conciliar, aun cuando no fue el primer documento en redactarse. 

El ambiente de los padres en Roma generaba las más altas reflexiones, con una inigualable riqueza bíblico-teológica no vista hasta entonces en un Concilio en cuanto al tema eclesiológico. Este marco de fuerte impulso renovador es el que imprime el Papa desde su corazón cuando emite la bula y crea la Diócesis. El nombramiento de un Obispo nacido en Puerto Rico, residente en la Isla -y que fuera ordenado en ella- fue también una novedad histórica.

Con el nombramiento, pues, de Monseñor Rafael Grovas Félix como Obispo de Caguas, se continuaba dando acogida a un pedido que llevaba varias décadas presentándose a Roma de parte de un comité de laicos católicos, para reclamar el nombramiento de obispos nativos en Puerto Rico.

La Diócesis de Caguas, a estas casi seis décadas de distancia de aquel momento inicial, está inmersa en su primer Sínodo, y se plantea, precisamente, como primer asunto, su identidad como la llamada “Diócesis Criolla”. Se consultará al Pueblo de Dios, justamente, sobre qué dice acerca de su ser como porción de la Iglesia, su trasfondo, sus rasgos predominantes, sus opciones a lo largo de su existencia.

Caguas nació en el contexto conciliar, sí, pero además participaba entonces del contexto mundial del “desarrollismo”, y el local de la revolución industrial, social y educativa puertorriqueña. Es la época del inicio del tránsito de lo rural a lo urbano, del resquebrajamiento de la hegemonía de Partido Popular Democrático y de la irrupción en escena del Partido Acción Cristiana, uno de cuyos protagonistas lo fue, precisamente, Monseñor Grovas. Es tiempo de grandes convulsiones e inquietudes sociales y teológicas en América Latina, de cuya matriz nunca se ha querido divorciar la Diócesis.

Hoy se pregunta cuál fue la herencia proveniente de todos cuantos incidieron en la espiritualidad que generó su fundación, y cómo se cuajó un laicado y un presbiterio autóctonos, de la mano de obispos y presbíteros que se han destacado por sus iniciativas audaces en la acción pastoral y de acción social.

El momento actual tiene eco histórico y también sabor de relanzamiento. Así lo asume el actual Pastor, siendo el primer Obispo que emerge del mismo presbiterio diocesano cagüeño. Este ha lanzado esta iniciativa sinodal, mirando a la identidad. Caguas es la única diócesis cuya ciudad-cabecera no está en las costas, sino en el centro. Desde ese corazón boricua celebra su aniversario…

Comisión diocesana de Comunicaciones

Para El Visitante

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