“La experiencia de misión te ayuda a ir más allá de las fronteras geográficas y espirituales para cuando regreses de misión poder dar el todo por el todo en tu comunidad”, así reaccionó Keishla Marie López Lozada cuando se le preguntó qué aprendió de la misión en la que participó y qué está haciendo ahora en su comunidad parroquial.

Desde que viajó en 2013 a Brasil para la Jornada Mundial de la Juventud, Keishla comprendió que quería misionar. Por eso los últimos tres veranos ha tenido la oportunidad de vivir esta experiencia en Venezuela, Colombia y la más reciente en Nicaragua.

En este último país estuvo en una comunidad llamada Boaco. “La parroquia Divina Misericordia tenía 24 comunidades. En la que me tocó pasar los 13 días que estuve  no había electricidad, los pisos eran de tierra, la casa no tenía divisiones, cocinaban con leña. A pesar de esas carencias que yo veía por las cosas que tenemos acá, ellos eran personas felices. Los niños caminaban 1 hora para participar de la catequesis”, recordó.

Añadió que: “A veces aquí empieza a llover y aunque vivimos a 15 minutos de la parroquia, tenemos carro y optamos por no ir. En Boaco cuando algo estaba lejos ellos decían que estaba largo. La pregunta que me hago desde entonces es ¿cuán largo estamos realmente de la Iglesia?  En esas capillas sin electricidad hacían todo temprano para que los jóvenes tuvieran un espacio para acercarse a Dios”.

Afirmó que de esta experiencia la marcó el amor de los jóvenes por el trabajo. “Ellos no podían ir a la escuela, pero se iban felices con sus papás a trabajar para ayudarlos. Debemos adoptar ese compromiso de sin importar las condiciones en las que se viva dar el todo por el todo y hacer todo con alegría y amor”, precisó.

Keishla manifestó estar agradecida de haber logrado establecer en su parroquia María Madre de la Iglesia de Caguas, una comunidad misionera, como era su deseo desde que regresó de su primera misión. “Cuando volví de la misión me reintegré a la comunidad y regresé a la catequesis para preparar jóvenes para el Sacramento de la Confirmación”, expresó. Adelantó que este verano recibirán cuatro misioneros en su parroquia.

Este año Keishla no saldrá a misionar fuera de Puerto Rico, se quedará aquí en el destino Santa Teresita, que es el encargado de orar por todos los misioneros que salen del País. “Como soy de la diócesis de Caguas mi tarea consistirá que en el mes de julio estaré visitando los hogares de los misioneros de mi diócesis, ofreceré misas, rezaré el Rosario por ellos y estaré en constante oración para que la misión que llevan a cabo sea exitosa porque la oración es el alma de la misión”, puntualizó.

Cada bautizado tiene una misión 

Para Padre José Orlando Camacho, C.S.SP, director nacional de Obras Misionales Pontificias (OMP) cada bautizado tiene un compromiso con su comunidad de fe, es decir su parroquia. “Esto no excluye, ni cancela  que ese bautizado después de caminar quiera expandir su acción misionera un poco más allá de su comunidad local”, reiteró.

El también Vicario Episcopal de la Misión Loíza estableció que a los candidatos a participar del Proyecto Verano Misionero se les pide que primero sean laicos comprometidos en sus parroquias. “Deben venir con un caminar misionero antes para que a través del OMP, que su carisma es trabajar con toda la dimensión misionera ad gentes de la Iglesia, les provee ese espacio para irse fuera de la frontera”, mencionó.

P. José Orlando enfatizó que no es necesario salir del País para hacer misión. No obstante, reconoció que  son dos carismas que tiene la Iglesia por su vocación de ser universal. “Las dos acciones de evangelización dentro de la frontera y más allá de la frontera se dan simultáneamente y ninguna cancela la otra. Por el contrario una enriquece a la otra, se complementan. Son dos acciones hermanas de la evangelización. Lo que pasa es que las hemos polarizado y entonces cuando nos encerramos como iglesia dejamos de vivir la universalidad”, reiteró.

Continuó diciendo que “si esto lo entendiéramos bien, entre las seis diócesis hubiese una misión de colaboración y podríamos intercambiar agentes de pastoral y hacer una colaboración dentro de Puerto Rico. Luego, no cuando sobre porque no es evangélico, partiendo de nuestra propia necesidad podríamos compartir con otros esa misión. Tal y como lo han hecho religiosas y sacerdotes que dejaron sus iglesias locales para misionar en nuestra tierra”, concluyó.

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