(Homilía de Cuarto Domingo de Cuaresma en la Parroquia Inmaculado Corazón de María)

 

 

Queridos hermanos y hermanas:

 

El camino cuaresmal que comenzamos el pasado 14 de febrero con el Miércoles de Ceniza va avanzando. Cada día que se nos regala de vida, es una nueva oportunidad para convertirnos, pues la conversión del corazón no es algo que hacemos una sola vez (como el bautismo); la conversión es una tarea de todos los días porque cualquier momento siempre es bueno para regresar a la casa del Padre. Cada día se nos llama a hacer más plena esa conversión hasta ser personas a imagen y semejanza de Dios.

Las lecturas de hoy resaltan dos cualidades de Dios que tenemos que imitar para ser imagen y semejanza de Dios: la misericordia y el amor. Veamos. En la primera lectura, vemos a Dios actuando con misericordia hacia su pueblo, un pueblo infiel, testarudo, rebelde, de dura cerviz, pero es su pueblo, lo ama y Dios es siempre fiel a su amor así como una madre que siempre ama a sus hijos e hijas. Hoy vemos como por medio de Ciro, Rey de Persa, Dios posibilita el regreso del pueblo a su propia tierra. Aquí el actuar misericordioso de Dios, es posible por la figura de Ciro.

En la segunda lectura de hoy, San Pablo nos enamora aún más de Dios y nos estremece con estas palabras: “Dios, rico en misericordia, por el gran amor con que nos amó, estando nosotros muertos por los pecados, nos ha hecho vivir con Cristo…” A veces admiramos la riqueza de otras naciones, admiramos la riqueza material de algunas personas, hay revistas que anualmente ponen fotos, historias de las 50 personas más ricas del mundo. Sin embargo, San Pablo hoy nos habla de otra riqueza: la riqueza de Dios, rico en misericordia, una riqueza que se traduce en amor, amor sin límites, sin condiciones, sin exclusiones, sin precio, sin escatimar. Esta es la gran noticia de la Cuaresma: Dios es rico en misericordia por el gran amor con que nos amó, nos ama y nos amará por toda la eternidad.

Entonces, para aclarar todas dudas, (si alguna) es Dios mismo, en la persona de su Hijo, que nos habla de su gran amor por nosotros, por el mundo, su creación cuando Jesús le dice a Nicodemo: “Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna. Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.”

Queridos hermanos y hermanas, el amor de Dios es tal, que no quiere que nadie se pierda, que nadie perezca, que nadie se sienta excluido por Dios, rechazado por su pasado. Decía San Agustín: “de la misma manera que cada santo tiene su pasado, cada pecador, tiene su futuro”. Ese Jesús, que Dios mandó al mundo, vino para enseñarnos a vivir en el amor y en la misericordia, y no a enseñarnos a ser juzgadores de otros. El amor al prójimo nos asemeja a Dios, juzgarlo, nos aleja. Y, la cuaresma, es este momento hermoso, para orientar nuestra mirada hacia el Dios amoroso y misericordioso; y es momento para poner nuestros corazones en sintonía con el corazón de Jesús.

Concluye la segunda lectura de hoy con estas palabras de San Pablo: “Somos obra suya. Nos ha creado en Cristo Jesús, para que nos dediquemos a las buenas obras, que él nos asignó para que las practicásemos.” De la misma manera que en la primera lectura decíamos que Dios actuó en su amor y su misericordia por la figura de Ciro, en la historia de la Iglesia, por siglos, siempre han habido personas que han optado por las buenas obras de la que nos habla san Pablo, mediante el servicio a la Iglesia y a la evangelización. Aquí en Puerto Rico nos sentimos bendecidos por tantas personas que se dedican a las buenas obras. Es entonces, que en el contexto de la Semana Internacional de la Mujer, quisiéramos hoy condecorar a 12 mujeres quienes han dedicado largos años de sus vidas a la Iglesia Arquidiocesana:

 

  1. Esperanza Garau García: De nacionalidad española. Religiosa de las AMICO (Amistad Misioneras de Cristo Obrero). Dirigen el Hogar de Niñas en Cupey, fundado en el 1983, y el Centro de servicios múltiples Nuestra Señora de Lourdes, en Santurce, para personas de edad avanzada, además de otras labores apostólicas.
  2. Nancy Negrón, puertorriqueña y Superiora de las Hermanas Misioneras del Buen Pastor, primera congregación religiosa de vida activa, fundada en Puerto Rico el 1 de mayo de 1931, con aprobación eclesiástica en el 1940, hace 77 años.
  3. María Eugenia Rodríguez: Abogada de profesión y ha ejercido como tal para la Arquidiócesis desde hace más de 35 años. Ha tenido a cargo la atención legal por todo lo concerniente con la ejecutoria de la Superintendencia de Escuelas Católicas. Cuenta con una vasta experiencia en estos menesteres y nos colabora en otras funciones legales.
  4. Miriam Ramos Rodríguez: Comenzó a trabajar en la Arquidiócesis hace 48 años ejerciendo labores secretariales desde mi antecesor, el Cardenal Luis Aponte Martínez, qepd, y con este servidor al ser asignado Arzobispo hace 18 años, hasta el presente.
  5. Luz Minerva Moreno Sepúlveda: Con 48 años de servicio. Trabajó en nuestra Oficina de Asuntos Económicos hasta el momento de su jubilación en enero del presente año. Se destacó siempre como una buena compañera rindiendo su labor profesional con excelencia, ganándose una buena estima por parte de todos sus compañeros.
  6. María de los Ángeles Walker Clemente: Comenzó a trabajar con la Arquidiócesis en el 1976 como Secretaria en la Catequesis del área de Carolina, ejerciendo a la misma vez su labor como Catequista. Se jubiló el 31 de julio de 2016, con 40 años de servicio de excelencia.
  7. Socorro Reyes Matos: Lleva 33 años como Secretaria en la Arquidiócesis, a través de los cuales ha ejercido labores secretariales en el área de Catequesis, Servicios Sociales Católicos, en el albergue para pacientes terminales del SIDA, “Santo Cristo de la Salud” y para el Vicario General y Moderador de la Curia, compartiendo labores con la Cancillería.
  8. Cruz Nereida Martínez Rosario: Lleva 33 años de servicio en la Arquidiócesis, en Unidos Contra el Hambre y en la Vicaría de Pastoral, atendiendo a los Vicarios Episcopales de Zona y el clero.
  9. Rosa Mildred Soto Colón: Hace 33 años que ejerce sus servicios secretariales en Servicios Sociales Católicos, ahora Cáritas de Puerto Rico. Es responsable de la Contabilidad y de preparar las propuestas para generar fondos federales, estatales y legislativos para beneficio del programa.
  10. María Elena Nieves Oliveras: Ejerce sus funciones secretariales en el área de Catequesis en la Vicaría Guaynabo/Puerto Nuevo desde hace 23 años. Formó parte del Comité Central que trabajó en la coordinación y ejecución del I Sínodo y forma parte del Consejo de Acción Social Arquidiocesano-(CASA).
  11. Aida Josefina Miranda Martínez: Comenzó a trabajar en la Arquidiócesis en el 1987 y luego de 29 años de servicio se jubiló en el 2016. Rindió labores secretariales, tanto en la Vicaría de Asuntos Económicos como en la oficina de Catequesis de la Vicaría San Juan/Santurce.
  12. Sandra Rodríguez Guardarrama: Inició sus labores en la Arquidiócesis hace 19 años, en la Vicaría de Asuntos Económicos y tiene a su cargo el personal responsable del funcionamiento económico de la Arquidiócesis.

 

El Día Internacional de la mujer, el pasado jueves, “tuiteó” el Papa Francisco: “¡Muchas gracias a todas las mujeres que cada día tratan de construir una sociedad más humana y acogedora!” Estas mujeres, en Puerto Rico, han dedicado sus vidas para hacer un Puerto Rico mejor, más humano, más hermanado, más sensible, justo y cristiano. Hoy las reconocemos y agradecemos con estas condecoraciones papales que el mismo Papa Francisco ha aprobado. De hecho, estas medallas, Pro Ecclesia et Pontífice, significan que el mismo Papa Francisco las quiere reconocer, agradecer y distinguir.

Jesús, en su vida pública, mientras predicaba el Reino de los Cielos, interactuó con múltiples mujeres, rompiendo así los tabús sociales con respecto a la mujer en sus tiempos. Prueba de ello es la gran amistad con Marta y María (Lc 10,38), las hermanas de Lázaro. Conversa públicamente y a solas con una hereje samaritana, causando perplejo aún en sus discípulos (Jn 7,53-8,10). Se deja tocar y ungir los pies por una conocida prostituta, Magdalena (Lc 7,36-50).

De igual manera, muchas mujeres fueron personajes en sus parábolas. Por ejemplo, la mujer de la moneda extraviada, (Lc 15,8-10), la viuda que echó dos centavos en el cofre del templo y era todo lo que tenía (Mc 12,41-44), la otra viuda, valiente, que se enfrentó al juez (Lc 18,1-8)… Nunca son presentadas como discriminadas, sino con toda su dignidad, a la altura de los varones.”

Lucas en su evangelio nos relata el pasaje que “Iban con Él los Doce y algunas mujeres”. No solo hombres, siguieron a Jesús desde Galilea a Jerusalén y que formaron parte del grupo que seguía a Jesús. Desde ese entonces, y desde el momento del “fiat” de la Virgen María, esta Iglesia se ha construido y enriquecido con la presencia de la mujer.

Lucas en su evangelio nos relata el pasaje que “Iban con Él los Doce y algunas mujeres”. No solo hombres, siguieron a Jesús desde Galilea a Jerusalén y que formaron parte del grupo que seguía a Jesús. Desde ese entonces, y desde el momento del “fiat” de la Virgen María, esta Iglesia se ha construido y enriquecido con la presencia de la mujer.

Dijo el Papa Francisco en su reunión con los Obispos de Bogotá hace unos meses: “¡La esperanza en América Latina tiene un rostro femenino!” En Puerto Rico, la esperanza, la evangelización, la caridad, la justicia, la transmisión de la fe también tienen un rostro femenino, el rostro de tantas y tantas mujeres gloriosas que aman a nuestra querida Iglesia y a nuestra amada Patria Puertorriqueña!

Que Nuestra Señora de la Divina Providencia, “Patrona Principal de toda la Nación Puertorriqueña,” interesada por ustedes y por todos nosotros y nosotras ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

 

Roberto Octavio González Nieves, OFM

Arzobispo Metropolitano de San Juan de Puerto Rico

 

 

 

 

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