Miedo, tristeza, humillación, abandono y frustración fueron solo algunas de las emociones que debió experimentar Jesús desde el momento que fue apresado la noche del Jueves Santo en el huerto de los Olivos hasta el momento que murió en la cruz, el Viernes Santo.

Para analizar el aspecto emocional de Jesús, El Visitante conversó con la Dra. Nilde Cordoliani Alvarado, exdecana y profesora de psicología del Colegio de Estudios Graduados de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico (PUCPR), Recinto de Ponce, que explicó que es a través de las emociones que se puede notar que Jesús, aunque era Hijo de Dios, en los 33 años que vivió en la tierra lo hizo como un verdadero hombre.

“Los Evangelios narran que Jesús, nació de una mujer, María. Se crió en el seno de una familia y una comunidad. Jugó como un niño, creció y se desarrolló como cualquier niño de su edad. Desarrollo y crecimiento son dos aspectos fundamentales en la psicología”, observó. Añadió que “a través de su vida se presentan muchos episodios donde Jesús mostró sus emociones. Por ejemplo, cuando lloró al conocer la noticia de la muerte de su amigo Lázaro”.

La Dra. Cordoliani Alvarado indicó que: “Jesús lloró, no de desesperanza, porque el sabía que Lázaro iba a resucitar, pero lloró de tristeza, por el dolor de la ausencia de su amigo, tal y como lo haría cualquiera ante la pérdida de un ser querido”. Recordó que al igual que cualquier ser humano, se molestó, “por la ceguera de los fariseos, se quejó de la ignorancia de los discípulos, incluso usó la violencia física con los profanadores del templo. Vemos un hombre que expresó distintas emociones, lo que nos demuestra que fue un verdadero hombre”.

De otra parte, al querer saber qué emociones pudo haber experimentado Jesús cuando estaba en el huerto de los Olivos sabiendo que su muerte estaba cerca, la profesora de la PUCPR sostuvo que no quería una muerte violenta. “Por eso los Evangelios presentan a un hombre sufrido, entristecido, desvalido, con una tristeza mortal porque Él sabía que iba a morir. Él tenía conciencia de su muerte, sabía que iba a pasar momentos difíciles, pero tenía que denunciar las injusticias, tenía que llevar el mensaje y se acogió a eso porque tenía que cumplir la voluntad de su Padre y serle fiel”, precisó.

A su vez comunicó que otra emoción que experimentó fue la tristeza, al ser traicionado por uno de sus discípulos. Indicó que Jesús sintió el mismo dolor que siente cualquier persona que es traicionada, dolor ante la traición y pérdida de confianza. Reiteró que todas esas cosas fueron debilitando su parte emocional y por ende la física.

Aclaró que lo físico y lo emocional están muy unidos al igual que lo social. “Como seres humanos no funcionamos aparte. Si no por el contrario somos seres integrados, somos seres holísticos. La totalidad de todo eso es lo que hace que pensemos, sintamos, tengamos emociones y actuemos”, dijo la experta en conducta humana.

Ciertamente destacó que probablemente uno de los momentos más fuertes a nivel emocional para Jesús debió haber sido el encuentro con su madre. “Supongo que si nos vamos por esa línea de pensamiento. Es posible que, en su mente Él hubiese querido quitar ese dolor del rostro y el corazón de su madre. Muchas veces cuando alguien a quien amamos sufre, quisiéramos poder sentir esa pena nosotros para que él o ella estén bien”, admitió.

Igualmente, enfatizó que como hombre al fin que fue Jesús, pasó por un momento donde su fortaleza de fe se vio afectada. “Cuando Jesús en la cruz dice: ‘Dios mío, Dios mío ¿por qué me has abandonado?’. Ahí se ve un debilitamiento de la fortaleza de su fe, le reclama a su padre. Jesús hombre estaba haciendo todo lo posible por liberar a su pueblo, por llevar el mensaje y cumplir el proyecto de fe que se le había encomendado”, determinó.

Sin lugar a dudas la Dra. Cordoliani Alvarado expresó que cualquier persona que hubiese vivido tanto estrés a lo largo de su vida tendría que recibir un tratamiento intensivo, similar al que se les da a los soldados que son apresados o torturados y luego liberados. “Viven experiencias tan fuertes que requieren de una fortaleza que se adquiere a través del tratamiento psicológico para devolvérsela o para ganarlas, si es que antes no la tenían”, concluyó.

Camille Rodríguez Báez
Twitter: @CamilleRodz_EV
c.rodriguez@elvisitantepr.com

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