Getting your Trinity Audio player ready...

Hay una frase de la parábola del Padre misericordioso al hijo fiel que es un momento definitorio, que debe abrir la conciencia a lo intrínsecamente real, trascendental y vitalmente importante. Se trata deLucas 15, 31: Omnia mea tua sunt (Todo lo mio es tuyo). Y lo entregado no es poca cosa, es la creación, la vida y con la llegada de Jesucristo se abrieron las puertas de la salvación y la patria celeste. Luego de crear conciencia del don que Dios ha dado y oportunidad única de vivir, la pregunta esencial debe ser, ¿qué hago con todo lo que Dios me dio?

Ya en Borinquen la voz del jíbaro lo grita desde la tala de gandules al que lanza ofertas no solicitadas:Mi finca no se vende… Aunque el refranero jíbaro es de pocas palabras y lo siguiente quedaba implícito, en estos días de digitalización hay que subrayarlo, “…porque no tiene precio. En mi finca se vive, se ora, se siembra y se trabaja. Al final se cosecha y mi familia come. ¡Si la vendo pierdo!”. Es que lo que Dios regala hay que cuidarlo y el jíbaro es persistente -el inversionista diría terco- en cuidar, proteger y defender ese don. Mi finca es mi vida.

Es curioso mezclar citas de latín evangélico con lo campesino, estilo propio de Padre Zabala -de feliz memoria-, porque obtenemos un mensaje divino con mancha de plátano.

Al ser concebidos y nacer, Dios nos entregó la bendición de vivir con las alegrías y tristezas que esto significa. Y vivir trae consigo dolores que no se pueden evadir. Vivir se trata de tener una persistencia férrea e inquebrantable para lograr una felicidad parcial y relativa en este mundo. Vivir con el modo de ser y actuar de Jesús, vivir para amar, vivir para servir y así alcanzar la patria celestial. Pero, el reloj corre y solo tenemos una oportunidad para demostrar.

Parece elemental. Pero, en un mundo tan “desarrollado”, los elementos básicos son los más olvidados. Por ello propongo una reflexión: Dios me ama infinitamente, ¿me siento amado por Dios? ¿Cuán persistente soy en reflejar ese amor de Dios a los que me rodean? ¿Siento que mi vida es un don de Dios? ¿Qué hago con mi tiempo?

Enrique I. López López

e.lopez@elvisitantepr.com 

Twitter: @Enrique_LopezEV

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here