(Décimo de varios)

Los problemas son como el poder destructivo del clima, como las ondas, las tormentas y los huracanes. Nadie tiene certeza de cómo serán, de dónde vienen, cuándo llegan, en qué dirección llegarán… Vivimos en la ruta de las tormentas y la amenaza es potencial y latente. Cuando aparece un problema los meteorólogos sin licencia están “choretos”. La certeza es que los problemas llegarán y se requiere fuerza para prepararse, para afrontarlos, para resistirlos, para rebasarlos… Fortaleza es la tercera virtud cardinal, virtud humana y hay algo que debes reflexionar sobre ella porque no solo es practicar powerlifting, “pepa” en el brazo y amanecer en el gym.

Fortaleza es tener ánimo y voluntad para mantenerse firme, constante y resistente ante cualquier prueba. La fuerza se aplica en la palanca que son las rodillas para elevar una plegaria a Dios. Fuerza es mantener las manos en el timón del bote en medio de la tormenta porque se sabe que si las sueltas el viento te va a virar y hundir, pero si resistes Dios te va a enviar ayuda o la prueba va a pasar porque no es eterna. Y Dios nunca abandona. Fuerza es anticipación, preparación, vigilancia y acción… Es como el Morro del Viejo San Juan.

El Catecismo (1808) orienta sobre esta virtud: La fortaleza es la virtud moral que asegura en las dificultades la firmeza y la constancia en la búsqueda del bien. Reafirma la resolución de resistir a las tentaciones y de superar los obstáculos en la vida moral. La virtud de la fortaleza hace capaz de vencer el temor, incluso a la muerte, y de hacer frente a las pruebas y a las persecuciones. Capacita para ir hasta la renuncia y el sacrificio de la propia vida por defender una causa justa. “Mi fuerza y mi cántico es el Señor” (Sal 118, 14).

El atleta islandés y actor de Games of Thrones, Hafþór Júlíus Björnsson, rompió el récord mundial de levantamiento de pesas en el 2020 con ¡501 Kilos! Trabajemos para que nuestra fuerza, resistencia y oración puedan ser más grande que la prueba, pueda cambiar vidas, cambiar poco a poco el mundo o al menos ser ejemplo para que otros se animen a buscar esa fortaleza en Dios.

Reflexionemos: ¿Te animas a resistir y superar la prueba con la fortaleza que Dios te da?

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