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AMPLIANDO: ESENCIA CUARESMAL

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A wooden cross stands outside a church with a crown of thorns and violet Lent cloth ahead of the Easter holiday
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El telón purpura de la Cuaresma 2024 es recordatorio constante de una autoevaluación; de un cambio para alcanzar lo trascendente. El clamor llama a la conversión y los pilares cuaresmales: la oración, el ayuno y la limosna. Un período que propone reflexionar esas preguntas incómodas que solo puede hacerse cada seguidor de Jesucristo mirándose al espejo: ¿estoy realmente preparado?, ¿cómo anda mi conversión, mi transfiguración?, ¿realmente creo? y ¿he renunciado a eso que me aleja de Dios? 

Por ello, hay que descabezar malos hábitos y sustituirlos por buenos; practicar virtudes con tanta fuerza que hagan desaparecer los vicios. Luchar contra lo malo y ser enérgico en lo bueno. Hay que bajar del trono del reino de nuestras vidas a esos 7 demonios y sustituirlos por 7 ángeles: la soberbia por la humildad; la avaricia por la generosidad; la lujuria por la castidad, la ira por la paciencia; la gula por la templanza; la envidia por la caridad; y la pereza por la diligencia. También, hay que abandonar la sutil forma de cooperar en los pecados de otros…

¿Por qué se llaman capitales y son tan dañinos? Ya el Catecismo (1866) arroja luces: “Los vicios pueden ser catalogados según las virtudes a que se oponen, o también pueden ser referidos a los pecados capitales que la experiencia cristiana ha distinguido siguiendo a san Juan Casiano (Conlatio, 5, 2) y a san Gregorio Magno (Moralia in Job, 31, 45, 87). Son llamados capitales porque generan otros pecados, otros vicios”.

No hace falta profundizar que en la actualidad nuestro amado terruño ha sido abatido por la corrupción, el crimen, la crisis económica, la indiferencia, la violencia, la pobreza, la insensibilidad, la deshumanización, el razismo, la cenofobia, la injusticia, la distorsión de la verdad, la intolerancia -religiosa, política, de opinión y otras-, el materialismo, la discriminación, el edonismo… Vivimos saciados y empalagados de noticias tristes o temerosas en el ámbito gubernamental y social. ¡Vamos a preparar y limpiar el terreno; a sembrar la semilla de los valores y virtudes evangélivos y vida sacramental; y a abonar, aterrar y esperar alegremente la nueva cosecha!

Como diría San Pablo (1 Cor 13, 13): “Ahora permanecen la fe, la a esperanza y la caridad”. Antes de que llegue la ciega, vamos al camino juntos en clave misionera para dar continuidad a un legado enorme y edificar urgentemente un Puerto Rico virtuoso en el que los actos concretos de amor sean palpables y evidentes para que el ejemplo pueda ser eco de una conversión profunda y abarcadora para nuestra gente. Ante el camino cuaresmal sinodal-misionero, ¿estoy listo para un arrepentimiento, un cambio, una conversión sincera? Que la respuesta contundente llegue en actos concretos…

Enrique I. López López

e.lopez@elvisitantepr.com 

X: @Enrique_LopezEV