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(Último de una serie)

El anhelo mayor es poder llegar a abrir las puertas de la patria celeste. Esa morada que Jesús preparó para todo el que le cree, le sigue, le imita, por proceder como él… En fin, por lograr alcanzar el modo de ser y de actuar de Jesucristo en este mundo que se debate entre el bien y el mal. Y los seguidores en espíritu y en verdad de Jesús siempre seguirán el bien, el amar a Dios y al prójimo como a uno mismo (Mc 12, 30-31). Para lograr ese modo de ser y actuar es imprescindible ser virtuoso ante Dios y el próximo.

En esa serie de artículos hemos explorado cada virtud teologal (3), que proviene de Dios, y cada virtud cardinal (4) que corresponde desarrollar al ser humano: Fe, esperanza, caridad, templanza, fortaleza, justicia y prudencia. Estas son como los zocos en ese modo de ser y actuar. Las llamaría las virtudes capitales. Parece materia de ABC, pero en cosas simples se falla y lo que está en juego no es algo para colocar en una mesa de topos y apuestas…

Por ello, con ánimo de reflexión y auto evaluación, revisamos brevemente lo que está al otro lado de la virtud: cuando el defecto se convierte en vicio mediante el exceso. Y sigue siendo material de Catecismo básico. Aquí los pecados capitales que son excesos que cuyo camino lleva a una cadena en serie de errores, pecados, dolor, sufrimiento y finalmente la muerte. Pero, contra cada pecado hay una virtud que debe sobresalir para anteponerse al exceso vicioso.

• Contra soberbia, humildad.

• Contra avaricia, generosidad.

• Contra lujuria, castidad.

• Contra ira, paciencia.

• Contra gula, templanza.

• Contra envidia, caridad;

Solo un recordatorio. Para este camino hay que trabajar fuertemente en la convicción personal y preparación y sobretodo tener ánimo (Del latín anĭmus; cf. gr. ἄνεμος ánemos ‘soplo’), que viene del alma donde verdaderamente nace la bondad. Solo en la oración se puede fortalecer y dar mantenimiento a ese “motor del bien”. Lo del ánimo parecerá cosa simple, pero la gota es pequeñita y con tiempo le hace tremendo boquete a la piedra más sólida…

Por ello te pido solo unos segundos para reflexionar: ¿Qué dice mi modo de ser y actuar? ¿Mi modo de ser y actuar reflejan amor, entrega y sacrificio?

Enrique I. López López

e.lopez@elvisitantepr.com

Twitter@Enrique_LopezEV 

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