La pérdida de bienes materiales en el hogar o del empleo puede desencadenar desesperación, ansiedad, impotencia e incertidumbre, y con ello provocar crisis y depresión en el individuo. Asimismo, en algunas personas acentúa las ganas de escapar del sufrimiento, lo que en ocasiones les lleva a tomar decisiones perjudiciales para sus vidas.

Desde el paso del huracán por la Isla, se han reportado alrededor de 20 suicidios según informaron las autoridades. Esto representa un alza en los suicidios reportados entre septiembre de 2016 y septiembre de este año con cifras de 15 versus 22, respectivamente. Mientras que, hasta la fecha, aproximadamente 175 personas se han privado de su vida en comparación con el 2016 que cerró con 148. Municipios como Caguas, San Juan, Aguadilla, Canóvanas, Villalba, Morovis, Moca y Vega Alta son algunos de los que han reportado estos sucesos.

Si bien la población de la tercera edad está más vulnerable por la carencia afectiva que se incrementa con la soledad, sea porque los hijos no quieren hacerse cargo de ellos, no tienen familiares cerca o su compañero de vida ha partido primero; los adultos entre 30 y 50 años también están en riesgo de cometer este acto.

Con el fin de evitar más muertes de esta índole, es necesario recurrir al apoyo de la familia o de los vecinos. “Hay un dicho que dice: ‘El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional’. Nos tenemos que mover, buscar esa ayuda profesional que nos hará muy bien, ese apoyo, para poder tener una vida a plenitud”, indicó la trabajadora social Melissa L. Merced Gómez.

A la hora de buscar ayuda es necesario nombrar las emociones y contar con personas que puedan brindar empatía y comprensión en momentos en los que se necesitan palabras de consuelo y afirmación, por ejemplo, los vecinos pueden ser una pieza clave.

Otro detalle es que se deben identificar alternativas a los problemas, y en cambio ver oportunidades de crecimiento. Por esta razón para manejar la crisis positivamente lo primordial es reconocer la situación e ir a un profesional de la conducta de la salud para que le haga un plan o lo medique de ser necesario. Una vez estable, luego puede acompañar el proceso con actividades en el gimnasio, ejercicios de respiración, leer, actividades recreativas o de confeccionar cosas que lo mantengan distraído de sus pensamientos.

“Es volver a retomar esas actividades que me gustan, aquellas que muchas veces dejamos de lado por la rutina del diario vivir o porque hay que trabajar”, enfatizó Merced Gómez.

(En caso de emergencia puede comunicarse a los siguientes números: Línea PAS 1-800-981-0023, Centro de Control de Envenenamiento 1-800-222-1222, Red Nacional para la Prevención del Suicidio 1-888-628-9454/1-800-273-8255, Departamento de Salud 787-765-2929). 

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