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“Alabado seas, mi Señor, por la hermana agua, la cual es muy humilde, y preciosa y casta”, (Laudato Si’).

“El acceso al agua potable y segura es un derecho humano básico, fundamental y universal, porque determina la sobrevivencia de las personas, y por lo tanto es condición para el ejercicio de los demás derechos humanos”, mencionó el Papa Francisco en su encíclica Laudato Si’, sobre el cuidado de la casa común. 

El agua es una sustancia indispensable para la vida en el planeta Tierra. Este líquido, compuesto por dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno, es útil para tantas actividades, que la lista parecería no tener fin. Sin embargo, no todos tienen acceso a ella. Lamentablemente, la escasez de este recurso ha provocado históricamente tensiones entre pueblos, pero también ha sido un ente de paz en los conflictos. 

En Puerto Rico se ha vivido la carencia del agua, particularmente en épocas de sequías o durante fuertes huracanes. Es en esos momentos cuando verdaderamente las personas entienden la importancia de su conservación y buen uso, amén de agradecer la bendición de tener acceso a ella por todos los beneficios y usos que tiene. 

Dice la ONU que “sólo el 0.5% del agua de la Tierra es agua dulce utilizable y disponible, y el cambio climático está afectando peligrosamente ese suministro”. Puerto Rico no está exento de sufrir estas consecuencias, máxime por ser una isla. A nivel mundial el problema es cada vez peor. “Este mundo tiene una grave deuda social con los pobres que no tienen acceso al agua potable, porque eso es negarles el derecho a la vida radicado en su dignidad inalienable”, expresa el Sumo Pontífice en Laudato Si’

La encíclica recuerda que el problema de la escasez del agua trae consigo otros asuntos graves, como las enfermedades, el saneamiento, el costo de los alimentos, impactos ambientales, la pérdida de selvas y bosques, etc. 

Edwin Navas Colón, animador Laudato Si’ de Puerto Rico, expresó a El Visitante que este pasado 21 de marzo, “en la oración dominical del Ángelus, el papa Francisco, recordando la celebración del Día Mundial del Agua, reafirmó que somos invitados a ‘reflexionar sobre el valor de este maravilloso e insustituible regalo de Dios. Para nosotros los creyentes, la hermana agua, no es una mercancía: es un símbolo universal y una fuente de vida y salud’. 

“El agua no puede ser malgastada, abusada o motivo de guerras, sino que debe ser preservada en nuestro beneficio y en el de las generaciones futuras”, dijo también el Vicario de Cristo, sobre el tema del agua, en una audiencia general celebrada el año pasado 2023. 

De igual manera, el sucesor de San Pedro destacó en el año 2022, durante un foro sobre el agua celebrado en Dakar, que el acceso al agua es un “derecho humano primario, fundamental y universal, porque determina la supervivencia de las personas”.

Marielisa Ortiz Berríos

Para El Visitante