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Entrevista con P. Willie Peña

Su sacerdocio está consagrado a Cristo. Su pasión: la predicación y la evangelización a través de los medios de comunicación y otras formas. La historia de Mons. Wilfredo Peña Moredo, párroco de Santa Bernardita de Carolina y que cumple 50 años de ministerio sacerdotal durante la Vigilia Pascual 2024, comienza en suelo cubano donde nace en 1948 y crece en plena revolución. 

Sale en avión a los 11 años con su hermanita de 3 años. Del Colegio La Salle de Cuba pasa a estudiar en el Colegio La Salle de Miami que recién se fundaba. 

“Aunque mi familia no era muy católica, comencé de monaguillo a los 7 años en una Vigilia Pascual. Vi la persecución religiosa en mi parroquia. Es curioso, en aquel momento mi mamá solía ser sentarse en el último banco de la iglesia y luego se vuelve la primera al tener un hijo sacerdote”, recordó P. Willie. Acepta que su familia no vio con buenos ojos su vocación sacerdotal al ser el primogénito. 

Añadió: “En aquel momento en Miami, nos juntamos cuatro amiguitos que íbamos en bicicleta a la escuela y que seríamos sacerdotes luego: Fray Francisco García, OFM Cap. (QEPD); Fray Raúl Rosete, quien funda una nueva rama carmelita en Texas; P. Raúl Bacallao, Vicario General de la Diócesis de Los Teques en Venezuela; y este servidor”. 

Su vocación fue creciendo desde sus tiempos de monaguillo. Aunque siendo un niño y adolescente en Miami comienza a trabajar lavando platos y de bagger. Llegado el momento, ingresa al seminario en Miami, pero su dominio del inglés no era suficiente. “Me dicen que mis credenciales eran buenas, pero me buscarían un seminario en español. Claro, en ese tiempo había una multitud de seminaristas”, reflexionó. Fue a un seminario en Colombia, pero lo enviaron a los nevados. Llegó a Puerto Rico en 1968. Ingresa al Seminario en Ponce como seminarista de la Arquidiócesis de San Juan. Es becado para estudiar la teología en la Universidad Gregoriana de Roma y cuando crean Cardenal a Aponte Martínez le corresponde organizar preparativos.

Padre Willie es ordenado sacerdote por el Cardenal Aponte el 30 de marzo de 1974 en la iglesia Santa Terecita de Santurce. “Mi mamá pudo venir, pero no tenía más familia. La Iglesia se convirtió en mi familia”, dijo. 

Regresa a estudiar Derecho Canónico en la Universidad Santo Tomás de Aquino en Roma. Allá presenció las exequias de San Pablo VI, la elección y funeral de Juan Pablo I y la elección de San Juan Pablo II. Al terminar estudios la salud de su mamá se complica y va prestado a Miami por 4 años para cuidarla hasta su muerte. En ese periodo comienza su etapa como predicador en la pastoral hispana que lo lleva eventualmente a los medios de comunicación y a la invitación a hacer un programa de un año en EWTN, que se prolonga por 25 años.

“Hay que hablar de una experiencia que vivimos. La fe se vive y se comparte. Eso es todo. Es la mejor forma. Las palabras convencen, pero el ejemplo arrastra”, resume el sacerdote.

¿Cuál es su pasión? “La evangelización. Nunca ha sido un tema, sino un reto. Tenemos que volver a re evangelizar este mundo porque ya no es cristiano. La juventud no siente la fe como antes. Tienen atributos fantásticos. Pero hay indiferencia. Hay que abrir nuevos espacios como el teatro. Cuando realizamos una obra teatral -con PSB Productions- se suscitan espacios para el diálogo. Voy a ensayos y salgo confesando”, precisó. 

En la Arquidiócesis ha sido Vicario de Comunicaciones y Vicario de la Familia, lleva 35 años de párroco en Santa Bernardita y ha colaborado con el canal católico TELEORO Canal 13. Estos son sus proyectos: Acá entre nosotros por NotiUno 630AM; con Guadalupe Radio que se transmite en EE. UU.; y Mientras el mundo gira por EWTN. 

Sobre su parroquia destaca la Capilla de adoración perpetua 24/7 que acaba de cumplir 20 años abierta. “Dios lo quiso. Mi respeto a los cofrades que son los que la sostienen. La gente viene a compartir con Cristo. Hay muchos testimonios”. Además, cuentan con el Centro -pro vida- Casa Raquel de orientación y guía para la mujer y PSB Productions, para promover la evangelización y cultura en el teatro. Todo esto bajo el lema parroquial: Abriendo puertas para Cristo.

Solo busca colocarse ante Jesucristo como un medio para que sea Él quien se manifieste. “Sobre todo y primero soy sacerdote de Cristo, a quien pertenezco. Mi deseo es que cuando llegue ante Jesús simplemente sacarle una sonrisa”, concluyó.

Enrique I. López López

e.lopez@elvisitantepr.com 

Twitter: @Enrique_LopezEV